PATOLOGÍAS

Anomalías del desarrollo

Quiste aracnoideo

Definición

El quiste aracnoideo es un trastorno congénito que afecta al cerebro y médula espinal, formado por una de las tres capas que envuelve al cerebro.

Los quistes aracnoideos primarios son resultado de una malformación en el desarrollo cerebral y de la médula espinal y los secundarios se originan por tumores, trauma o infecciones.

La mayoría de los quistes son temporales ubicados en la fosa craneal media. Los de la médula espinal son muy raros.

La localización y tamaño del quiste determina la sintomatología del paciente, generalmente debutan antes de los 20 años de edad con dolor de cabeza, nausea, vómito, convulsiones y debilidad de una parte del cuerpo. Se acompañan de trastornos visuales o auditivos y trastorno del equilibrio. El diagnóstico por imagen se realiza con tomografía y resonancia magnética, el electroencefalograma es de ayuda.

Tratamiento

El tratamiento del quiste aracnoideo depende del tamaño y localización del quiste, ya que el principal problema es la compresión del tejido cerebral por efecto de volumen del quiste originando la sintomatología mencionada. El tratamiento de estos quistes sintomáticos es quirúrgico mediante cirugía mínima invasiva para drenar el liquido cefalorraquídeo o bien, la colocación de un sistema de derivación de líquido cefalorraquídeo (derivación cisto-peritoneal), que significa colocar una tubo de drenaje o manguera.

Pronóstico

Puede originar gran daño cerebral cuando existe expansión del quiste o el desarrollo de una hemorragia interna en el quiste, en estos casos la cirugía es una urgencia.

Craneosinostosis

La craneosinostosis es un defecto del nacimiento en el cual una o más de las suturas del cráneo del bebé se han cerrado de manera prematura antes de que el cerebro del bebé esté formado completamente. El cerebro sigue creciendo, lo que da un aspecto deformado de la cabeza.

La craneosinostosis por lo general afecta a una sola sutura del cráneo, pero puede afectar a más de una. En algunos casos la craneosinostosis esta asociada a síndromes genéticos (craneosinostosis sindrómatica).

Tratamiento

El tratamiento de la craneosinostosis requiere de cirugía para corregir la deformidad del cráneo y permitir el crecimiento del cerebro. El diagnóstico y el tratamiento temprano permiten el adecuado crecimiento del cerebro y evita secuelas neurológicas. En algunas situaciones de diagnóstico y atención temprana se utilizan cascos especiales para corregir la deformidad.

Los signos de la craneosinostosis ocurren al momento del nacimiento pero son más evidentes en los primeros meses de vida; incluyen los siguientes datos:

Un cráneo deforme, la forma dependerá de la sutura que este afectada.
Una sensación anormal o ausencia de la fontanela en el cráneo del bebé.
Desarrollo de una cresta elevada y dura a lo largo de la sutura afectada.

No siempre la deformidad del cráneo se debe a una craneosinostosis; si la parte posterior de la cabeza del bebé tiene un aspecto plano, se puede deber a que el bebé pasa mucho tiempo apoyado sobre esta región de la cabeza durante sus horas de sueño.

La craneosinostosis se clasifican en no sindrómaticas, el tipo más frecuente y su causa no se conoce con exactitud; y el otro tipo es la craneosinostosis sindrómatica, causada por algunos síndromes genéticos.

Las complicaciones de la craneosinostosis que no se trata puede originar:

Deformidad permanente de la cabeza y rostro.
Baja autoestima y aislamiento social.
Retraso en el desarrollo neurológico.
Deterioro en el aprendizaje.
Ceguera.
Trastorno en el movimiento de los ojos.
Convulsiones.

Malformación de Chiari

La malformación de Chiari es una deformidad en la que el tejido cerebral se extiende en el canal medular. Ocurre cuando la parte posterior de la cabeza (fosa posterior) es anormalmente pequeña o deforme, generando presión sobre el cerebro y lo empuja hacia abajo.

Esta malformación es poco frecuente. Se clasifica en tres tipos, según la anatomía del tejido cerebral que se desplaza en el canal medular, y las anomalías en el desarrollo del cerebro o la columna vertebral.

La malformación de Chiari tipo I, los signos y síntomas se presentan al final de la infancia o en la etapa adulta. Las formas pediátricas, la malformación de Chiari tipo II y III, se presentan en el nacimiento (congénitas).

Tratamiento

El tratamiento de la malformación de Chiari depende de la forma, la gravedad y los síntomas relacionados. El tratamiento consiste en vigilancia médica únicamente, el control farmacológico de los síntomas y en algunos casos la cirugía. En algunos pacientes el tratamiento no es necesario.

Muchas personas con malformación de Chiari no tienen signos ni síntomas y no necesitan tratamiento. Su afección se detecta recién cuando se realizan estudios de imagen como parte de otro trastorno neurológico.

El tipo I y tipo II son los más frecuentes.

En la malformación de Chiari tipo I, los signos y síntomas aparecen durante la última parte de la infancia o en la adultez.

La malformación de Chiari tipo II se suele detectar al realizar ultrasonido durante el embarazo. También se puede detectar al nacimiento o en la infancia.

Malformación de Chiari tipo I:

Los dolores de cabeza son frecuentemente intensos, siendo los síntomas típicos. Por lo general, se producen después de una tos, un estornudo o un esfuerzo intenso.
Dolor de cuello.
Trastornos del equilibrio
Coordinación motora deficiente.
Entumecimiento y hormigueo de las manos y los pies.
Mareos.
Dificultad para tragar.
Problemas de visión.
Problemas para hablar, como ronquera.
Zumbido de oídos.
Debilidad.

Malformación de Chiari tipo II:

Los signos y síntomas pueden incluir los relacionados con una forma de espina bífida llamada mielomeningocele que casi siempre acompaña a las malformaciones de Chiari tipo II. En el mielomeningocele, la médula espinal y el canal medular no se cerraron adecuadamente antes del nacimiento.

Los síntomas incluyen cambios del patrón respiratorio, dificultad para tragar, movimiento ocular rápido hacia abajo y debilidad en los brazos.

Complicaciones

En algunas personas, la malformación de Chiari puede convertirse en un trastorno progresivo y ocasionar complicaciones graves. En otras personas puede ser que no existan síntomas. Las complicaciones observadas en esta malformación pueden ser: hidrocefalia: acumulación de líquido en exceso en el cerebro.

Espina bífida: una afección en la que la médula espinal o sus cubiertas no se desarrollan por completo, puede ocurrir en la malformación de Chiari. Parte de la médula espinal esta expuesta, lo que puede ocasionar afecciones graves como parálisis. Las personas con malformación de Chiari tipo II generalmente tienen un tipo de espina bífida llamada mielomeningocele.

Siringomielia: algunas personas con la malformación de Chiari pueden acompañarse de una afección denominada siringomielia, en la que se forma una cavidad anormal o un quiste dentro de la médula espinal.

Síndrome de médula espinal anclada: en esta afectación, la médula espinal se une a la columna vertebral y provoca el estiramiento de la médula espinal. Esto puede provocar daños graves en los nervios y los músculos en la parte inferior del cuerpo, cambios ortopédicos de los pies, y trastornos génito urinarios.

Síndrome de Dandy-Walker

El síndrome de Dandy-Walker es una malformación congénita del cerebro que afecta al cerebelo, un área situada en la parte posterior del cerebro que controla los movimientos. Los principales rasgos de este síndrome son:

1) aumento de tamaño del cuarto ventrículo (un pequeño canal que permite el paso libre de líquido cefalorraquídeo entre las áreas superiores e inferiores del cerebro y la médula espinal)

2) la ausencia parcial o total del vermis cerebeloso (el área del cerebelo situada entre los dos hemisferios cerebelosos)

3) la formación de un quíste cerca de la base interna del cráneo.

Se acompaña también de un aumento del tamaño de las cavidades de líquido cefalorraquídeo que rodean al cerebro así como un aumento de la presión dentro de estas cavidades.

Este síndrome puede pasar desapercibido durante el desarrollo. Los síntomas suelen presentarse en la primera infancia incluyendo lentitud en el desarrollo motor y aumento progresivo del tamaño de la cabeza.

En los niños mayores pueden presentarse síntomas de aumento de la presión del cráneo como irritabilidad, vómito, dolor de cabeza y convulsiones y síntomas de trastorno cerebeloso como inestabilidad, falta de coordinación motora o movimientos no coordinados de los ojos.

Otros síntomas incluyen aumento de la circunferencia del cráneo, abultamiento en la parte posterior del cráneo, movimientos anormales de los ojos y alteraciones en el patrón ventilatorio.

El síndrome de Dandy-Walker se acompaña de otras malformaciones cerebrales como ausencia de cuerpo calloso, malformaciones cardiacas, faciales, de las extremidades y de los dedos de manos y pies.

Tratamiento

Consiste en tratar los problemas asociados, si es necesario. En algunos pacientes que se acompaña de hidrocefalia se debe colocar un sistema de derivación ventrículo-peritoneal, que drena el líquido cefalorraquídeo en exceso del cerebro, reduciendo así la presión del cerebro. Los padres de estos niños deben someterse a una asesoría genética si desean tener más hijos.

El efecto del síndrome de Dandy-Walker sobre el desarrollo intelectual es variable, algunos niños tienen cognición normal y otros muestran trastorno del aprendizaje. La presencia de otras malformaciones acorta la expectativa de vida.

Defectos del tubo neural: mielomeningocele, meningocele, cistocele, síndrome de médula anclada: Espina bífida

La espina bífida forma parte de un grupo de defectos del nacimiento denominados defectos del tubo neural. El tubo neural es la estructura embrionaria que, con el tiempo, se convierte en el cerebro y en la médula espinal del bebé y en los tejidos que los rodean que constituyen su totalidad.

En los bebés que tienen espina bífida, una parte del tubo neural no se forma o no se cierra adecuadamente, lo que produce defectos en la médula espinal y en los huesos de la columna vertebral.

La espina bífida se manifiesta en varios niveles de gravedad.

Síntomas

La espina bífida se manifiesta por tres formas y cada una tiene una gravedad distinta.

Espina bífida oculta

Es la forma más leve, produce una pequeña separación o un pequeño hueco en uno o más de los huesos (vértebras) de la columna vertebral. Debido a que la mayoría de los nervios raquídeos no están afectados, la mayoría de los niños con esta forma de espina bífida no tiene ningún signo ni síntoma, y no experimenta ningún problema neurológico.

Las indicaciones visibles (estigmas) de la espina bífida oculta a veces pueden observarse en la piel del recién nacido encima del defecto raquídeo, por ejemplo:

Un mechón de pelo anormal.
Una acumulación de grasa o abombamiento debajo de la piel.
Un hoyuelo o una marca de nacimiento simple (mancha en vino de oporto).
Muchas personas no saben que padecen este defecto, cursan asintomáticos.

Meningocele

En esta forma, las membranas protectoras que rodean la médula espinal (meninges) sobresalen a través de la abertura de las vértebras. Debido a que la médula espinal se desarrolla con normalidad, estas membranas pueden extraerse mediante cirugía, en la que puede causarse poco o ningún daño a las raíces nerviosas.

Mielomeningocele

También conocido como “espina bífida abierta”, el mielomeningocele es la forma de espina bífida más grave. En este caso el conducto vertebral queda abierto en varias vértebras de la parte inferior o media de la espalda. Debido a esta abertura, tanto la médula espinal como sus cubiertas sobresalen en el nacimiento y forman un saco en la espalda del bebé.

En algunos casos, la piel recubre el saco. Sin embargo, por lo general, los tejidos y nervios quedan expuestos, lo que aumenta las probabilidades de que el bebé tenga infecciones que pongan en riesgo su vida.

El deterioro neurológico es frecuente y comprende:

Debilidad muscular en las piernas, que a veces implica parálisis.
Problemas intestinales y en la vejiga.
Convulsiones, en especial en los niños que se acompañan de hidrocefalia.
Problemas ortopédicos, como pie deforme, caderas desalineadas y una curvatura de la columna vertebral (escoliosis).

Causas

Al igual que con otros problemas, parece ser el resultado de una combinación de factores de riesgo genéticos y ambientales, como antecedentes familiares de anomalía congénita del tubo neural y deficiencia de ácido fólico.

Complicaciones

Es posible que la espina bífida oculta no cause síntomas o que sólo cause discapacidades físicas leves. Con frecuencia, provoca discapacidad física y mentales graves.

Factores que influyen en la gravedad

La gravedad puede verse afectada por lo siguiente:

El tamaño y la ubicación del defecto del tubo neural.
Si la piel recubre la zona afectada.
Cuáles son los nervios raquídeos que salen de la zona afectada de la médula espinal.

Complicaciones

Las complicaciones pueden ser las siguientes:

Problemas físicos y neurológicos

Estos pueden comprender la falta de control normal intestinal y de la vejiga urinaria, y la parálisis parcial o completa de las piernas.

Hidrocefalia

Los bebés que nacen con mielomeningocele con frecuencia necesitan un dispositivo para drenar el líquido cefalorraquídeo en exceso que tienen en las cavidades cerebrales (hidrocefalia). Este dispositivo puede colocarse inmediatamente al nacer, durante la cirugía para cerrar el saco en la parte inferior de la espalda o, posteriormente, a medida que el líquido se acumula.

Infección en los tejidos que rodean al cerebro (meningitis)

Algunos bebés con mielomeningocele pueden contraer meningitis, que puede provocar una lesión cerebral y puede ser mortal.

Otras complicaciones

A medida que los niños con espina bífida crecen, es posible que surjan más problemas. Los niños con mielomeningocele pueden presentar problemas de aprendizaje, dificultad para presentar atención, problemas de lenguaje y de comprensión de lectura, trastornos crónicos de vías urinarias, digestivos y depresión.

Hidrocefalia en el niño y adulto

En general, los signos y síntomas de hidrocefalia varían según la edad de aparición.

Bebés

Cambios en la cabeza
Una cabeza inusualmente grande, aumento rápido del tamaño de la cabeza y un punto blando (fontanela) hinchado o tenso en la parte superior de la cabeza.
Vómitos.
Somnolencia.
Irritabilidad. Alimentación deficiente.
Convulsiones.
Ojos fijos hacia abajo (en puesta de sol).
Deficiencia en el tono y la fuerza muscular, en la respuesta al tacto y en el crecimiento esperado.

Niños pequeños y niños mayores

Dolor de cabeza.
Visión borrosa o doble.
Agrandamiento anormal de la cabeza de un niño pequeño
Somnolencia.
Dificultad para permanecer despierto o para despertarse.
Náuseas o vómitos.
Falta de equilibrio.
Falta de coordinación motora.
Falta de apetito.
Convulsiones.
Cambios conductuales y cognitivos
Irritabilidad.
Cambios en la personalidad.
Problemas de atención.
Disminución del desempeño escolar.
Retraso o problemas con habilidades previamente adquiridas, como caminar o hablar.

Adultos jóvenes y de mediana edad

Dolor de cabeza.
Dificultad para permanecer despierto o para despertarse.
Pérdida de coordinación o equilibrio.
Pérdida del control de la vejiga urinaria o necesidad frecuente de orinar.
Visión alterada.
Deterioro en la memoria, concentración y otras capacidades del pensamiento que puede afectar el desempeño laboral.

Adultos mayores

Pérdida del control de la vejiga urinaria o necesidad de orinar de manera frecuente.
Pérdida de la memoria.
Pérdida progresiva de otras capacidades de pensamiento o razonamiento.
Dificultad para caminar que, generalmente, se describen como arrastre de los pies o sensación de tener los pies atascados al piso.
Coordinación o equilibrio deficientes.
Movimientos, en general, más lentos de lo normal.

Complicaciones

Las complicaciones a largo plazo de la hidrocefalia pueden variar ampliamente y por lo general son difíciles de predecir.
Si la hidrocefalia ha avanzado al momento del nacimiento, puede generar importantes discapacidades físicas, intelectuales y de desarrollo. Los casos menos graves, cuando se tratan de manera adecuada, pueden tener algunas complicaciones notables, si las hubiera.
Los adultos que han experimentado un deterioro importante de la memoria o de otras habilidades de razonamiento por lo general presentan una recuperación menos efectiva y síntomas persistentes después del tratamiento de la hidrocefalia.

Hidrocefalia idiopática de presión normal

La hidrocefalia idiopática de presión normal o también conocida como síndrome de Hakim-Adams, es la acumulación de líquido cefalorraquídeo dentro del cerebro, hidrocefalia significa “agua en el cerebro”. Esta entidad clínica ocurre en los adultos mayores, y la presión del líquido cefalorraquídeo por lo regular es normal.

Síntomas de la hidrocefalia en el adulto mayor

Los síntomas por lo general, comienzan de manera lenta, y se caracteriza por la siguiente triada:

Cambios en la forma de cómo una persona camina, dificultad para empezar a caminar, pies que se mantienen más separados de lo normal, arrastre de los pies, inestabilidad.

Reducción del funcionamiento intelectual: amnesia, dificultad para prestar atención, apatía o estado de ánimo indiferente.

Problemas para controlar la orina (incontinencia urinaria) y algunas veces la heces (incontinencia intestinal).

Las caídas súbitas sin pérdida del conocimiento u otros síntomas (episodios de caídas) pueden ocurrir al comienzo de la enfermedad.

Los exámenes y pruebas a realizar abarcan, punción lumbar con pruebas cuidadosas de la marcha antes y después de la punción lumbar, tomografía y resonancia magnética de la cabeza.

Tratamiento

El tratamiento preferido es una cirugía para drenar el líquido cefalorraquídeo del cerebro denominado derivación ventrículo-peritoneal. Consiste en la colocación de un tubo delgado o manguera que drena el líquido a la cavidad abdominal.

Sin tratamiento, los síntomas con frecuencia empeoran y podrían llevar a la muerte.

Enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson es un trastorno progresivo del sistema nervioso que afecta al movimiento. Se presenta de forma gradual y a veces comienza con temblores prácticamente imperceptibles en solo una mano. Si bien los temblores pueden ser el signo más conocido de la enfermedad de Parkinson, el trastorno frecuentemente causa rigidez o disminución del movimiento.

En los estadios tempranos de la enfermedad de Parkinson, es posible que el rostro manifieste expresiones muy leves o ninguna, o puede que los brazos no se balanceen al caminar. Es posible que el habla se vuelva suave o distorsionada. Los síntomas de la enfermedad de Parkinson empeoran a medida que el trastorno avanza con el tiempo.

Aunque la enfermedad de Parkinson no puede curarse, los medicamentos pueden mejorar notablemente los síntomas.

Cuadro clínico

Los primeros signos pueden ser leves y desaparecer sin ser desapercibidos. Los síntomas suelen comenzar en un lado del cuerpo y, por lo general, continúan siendo peores de ese lado, incluso después de que los síntomas comienzan a afectar ambos lados.

Los signos y síntomas

Temblor

Por lo general, los temblores comienzan en una extremidad, como la mano o los dedos. Puedes observar que los dedos pulgar e índice se frotan hacia adelante y hacia atrás. Una característica de la enfermedad de Parkinson es el temblor de la mano cuando está relajada (en reposo).

Lentitud en el movimiento (bradicinesia)

Con el tiempo, la enfermedad de Parkinson puede reducir la capacidad de moverte y enlentecer el movimiento, lo que hace que las tareas sencillas sean difíciles y te lleven más tiempo. Los pasos pueden volverse más cortos cuando caminas, o bien te puede resultar difícil levantarte de una silla. Además, es posible que arrastres los pies mientras intentas caminar, lo que dificulta el movimiento.

Rigidez muscular

La rigidez muscular puede producirse en cualquier parte del cuerpo. Los músculos rígidos pueden limitar la amplitud de movimiento y causar dolor.

Alteración de la postura y el equilibrio

La postura puede volverse encorvada o puedes tener problemas de equilibrio como resultado de la enfermedad de Parkinson.

Pérdida de los movimientos automáticos

La enfermedad de Parkinson puede hacer disminuir tu capacidad de realizar movimientos inconscientes, como parpadear, sonreír o mover los brazos mientras caminas.

Cambios en el habla

La enfermedad de Parkinson puede provocar problemas en el habla. Es posible que hables en voz baja o rápidamente, que articules mal o que dudes antes de hablar. La manera de hablar puede volverse más monótona debido a la falta de las inflexiones habituales.

Cambios en la escritura

Puede resultarte más difícil escribir, y tu letra puede parecer pequeña.

Cuándo consultar al médico

Consulta con el médico si presentas alguno de los síntomas asociados con la enfermedad de Parkinson; no solo para que diagnostique la afección, sino también para que descarte otras causas de tus síntomas.

Causas

En la enfermedad de Parkinson, ciertas neuronas en el cerebro se descomponen o mueren de manera gradual. Muchos de los síntomas se deben a la pérdida de neuronas que producen un mensajero químico llamado «dopamina». Cuando los niveles de dopamina disminuyen, la actividad cerebral se vuelve anormal y se producen signos de la enfermedad de Parkinson.

Se desconoce la causa de la enfermedad de Parkinson, pero varios factores parecen intervenir, como los siguientes:

Genes. Los investigadores han identificado mutaciones genéticas específicas que pueden causar la enfermedad de Parkinson, pero son poco frecuentes, salvo en raros casos con muchos familiares afectados por la enfermedad de Parkinson.

Sin embargo, ciertas variaciones genéticas parecen aumentar el riesgo de la enfermedad de Parkinson, pero con un riesgo relativamente menor de la enfermedad de Parkinson para cada uno de estos marcadores genéticos.

Desencadenantes ambientales. La exposición a ciertas toxinas o factores ambientales puede aumentar el riesgo de tener la enfermedad de Parkinson en el futuro, pero el riesgo es relativamente menor.

Los investigadores también han observado que se producen muchos cambios en el cerebro de las personas con la enfermedad de Parkinson, aunque no es claro por qué ocurren estos cambios. Estos cambios son los siguientes:

La presencia de cuerpos de Lewy. Las masas de sustancias específicas dentro de las neuronas son marcadores microscópicos de la enfermedad de Parkinson. Estas masas se llaman «cuerpos de Lewy», y los investigadores creen que estos cuerpos aportan un indicio importante de la causa de la enfermedad de Parkinson.

La presencia de alfa-sinucleína en los cuerpos de Lewy. Si bien se encuentran muchas sustancias en los cuerpos de Lewy, los científicos creen que una sustancia importante es la proteína natural y generalizada, llamada «alfa-sinucleína (a-sinucleína)». Se encuentra en todos los cuerpos de Lewy en forma de una masa que las células no pueden descomponer. Actualmente, esta sustancia es un foco importante entre los investigadores de la enfermedad de Parkinson.

Factores de riesgo

Edad

Es poco frecuente que los adultos jóvenes tengan la enfermedad de Parkinson. Por lo general, comienza en la segunda mitad de la vida o en edad avanzada, y el riesgo aumenta con la edad. Las personas suelen contraer la enfermedad aproximadamente a partir de los 60 años.

Factor hereditario

Tener un familiar cercano con la enfermedad de Parkinson aumenta las posibilidades de que desarrolles la enfermedad. Sin embargo, tus riesgos aún son bajos, al menos que tengas muchos familiares con la enfermedad de Parkinson.

Sexo

Los hombres tienen mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad de Parkinson que las mujeres.

Exposición a toxinas

La exposición continua a herbicidas y pesticidas puede implicar un riesgo levemente mayor de desarrollar la enfermedad de Parkinson.

Complicaciones

Casi siempre, la enfermedad de Parkinson está acompañada por los siguientes problemas adicionales que se pueden tratar:

Dificultades para pensar

Puedes experimentar problemas cognitivos (demencia) y dificultades para pensar, que, en general, se producen en las etapas finales de la enfermedad de Parkinson. Esos problemas cognitivos no responden a los medicamentos.

Depresión y cambios emocionales

Las personas que padecen la enfermedad de Parkinson pueden experimentar depresión. Recibir tratamiento para la depresión puede hacer que sea más fácil manejar otros desafíos de la enfermedad de Parkinson.

También puedes tener otros cambios emocionales, como miedo, ansiedad o pérdida de la motivación.

Dificultad para tragar

Puedes manifestar dificultades para tragar a medida que tu enfermedad avanza. Al tragar más lento se puede acumular saliva en la boca, lo que produce babeo.

Problemas para dormir y trastorno del sueño

A menudo, las personas que padecen la enfermedad de Parkinson tienen problemas de sueño, como levantarse con frecuencia durante toda la noche, levantarse temprano o quedarse dormidos durante el día.

Las personas también pueden experimentar el trastorno conductual del sueño de movimientos oculares rápidos, que consiste en actuar físicamente los sueños. Los medicamentos pueden ayudar con los problemas de sueño.

Problemas en la vejiga

La enfermedad de Parkinson puede causar problemas de vejiga, entre ellos, no poder controlar la orina o tener dificultad para orinar.

Estreñimiento

Muchas personas que padecen la enfermedad de Parkinson manifiestan estreñimiento, principalmente debido a que tienen el tubo digestivo más lento.

También puedes experimentar lo siguiente:

Cambios en la presión arterial

Puedes sentirte mareado o aturdido cuando te pones de pie debido a un descenso brusco en la presión arterial (hipotensión ortostática).

Disfunción del olfato

Puedes tener problemas con el sentido del olfato. Puedes tener dificultad para identificar ciertos olores o la diferencia entre estos.

Fatiga

Muchas personas que padecen la enfermedad de Parkinson pierden energía y experimentan fatiga, pero no siempre se conoce la causa.

Dolor

Muchas personas que tienen la enfermedad de Parkinson sienten dolor, ya sea en zonas específicas del cuerpo o en todo el cuerpo.

Disfunción sexual

Algunas personas que padecen la enfermedad de Parkinson notan una disminución del deseo o del desempeño sexual.

Preparación antes de la cita

Qué puedes hacer

Anota cualquier síntoma que tengas, incluso los que parezcan no tener relación con el motivo por el cual programaste la consulta.

Anota tu información personal más importante, incluso lo que te genere mayor estrés o cualquier cambio reciente en tu vida.

Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que estés tomando.

Pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe si es posible. En ocasiones, puede ser difícil recordar toda la información que se te proporciona durante una consulta. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que hayas pasado por alto u olvidado.

Escribe preguntas para hacerle al médico.

El tiempo con el médico es limitado, así que preparar una lista de preguntas de antemano te ayudará a que aproveches tu visita al máximo. Para la enfermedad de Parkinson, algunas preguntas básicas para hacerle a tu médico son las siguientes:

¿Cuál es la causa más probable de mis síntomas?

¿Existen otras causas posibles?

¿Qué tipo de pruebas necesito hacerme? ¿Estas pruebas requieren alguna preparación especial?

¿Cómo suele progresar la enfermedad de Parkinson?

¿Con el tiempo necesitaré atención médica a largo plazo?

¿Qué tratamientos hay disponibles y cuál me recomiendas?

¿Qué tipos de efectos secundarios suele ocasionar el tratamiento?

Si el tratamiento no funciona o deja de funcionar, ¿tengo otras opciones?

Tengo otros problemas de salud. ¿Cómo puedo controlarlos de manera conjunta?

¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web recomiendas?

Además de las preguntas que hayas preparado para hacerle a tu médico, no dudes en hacer otras durante la consulta.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas. Estar preparado para responderlas puede ahorrarte tiempo para consultar sobre cualquier tema al que quieras dedicarle más tiempo. El médico puede preguntarte:

¿Cuándo comenzaste a experimentar los síntomas?

¿Los síntomas están presentes todo el tiempo o van y vienen?

¿Hay algo que parezca mejorar los síntomas?

¿Hay algo que, al parecer, los empeora?

Análisis y diagnóstico

No existe ningún análisis específico para diagnosticar la enfermedad de Parkinson. El médico capacitado en trastornos del sistema nervioso diagnosticará la enfermedad de Parkinson conforme a tu historia clínica, un análisis de los signos y síntomas y una exploración física y neurológica.

Es posible que el médico te pida que te realices pruebas, como análisis de sangre, para descartar otros trastornos que puedan estar causando los síntomas.

Es posible que, a fin de descartar otros trastornos, también se recurra a las pruebas de diagnóstico por imágenes, como resonancia magnética, ecografía del cerebro, exploraciones por tomografía computarizada por emisión de fotón único y tomografía por emisión de positrones. Las pruebas de diagnóstico por imágenes no son particularmente útiles para diagnosticar la enfermedad de Parkinson.

No existe ningún análisis específico para diagnosticar la enfermedad de Parkinson.

Tratamiento farmacológico

La enfermedad de Parkinson no puede curarse; sin embargo, los medicamentos pueden ayudar a controlar los síntomas, a veces, de manera significativa. En algunos casos avanzados, se puede recomendar una cirugía.

El médico también puede recomendar cambios en el estilo de vida, en especial el ejercicio aeróbico continuo. En algunos casos, la fisioterapia que se enfoca en el equilibrio y la elongación también es importante. Un logopeda puede ayudarte a mejorar los problemas del habla.

Medicamentos

Los medicamentos pueden ayudarte a controlar los problemas con el andar, el movimiento y los temblores. Estos medicamentos aumentan o sustituyen la dopamina, una sustancia química de señalización específica (neurotransmisor) del cerebro.

Las personas que padecen la enfermedad de Parkinson tienen bajas concentraciones de dopamina en el cerebro. Sin embargo, la dopamina no puede administrarse directamente, ya que no puede ingresar en el cerebro.

Después de comenzar el tratamiento contra la enfermedad de Parkinson puedes observar una mejora significativa de los síntomas. Sin embargo, con el tiempo los beneficios de los medicamentos suelen disminuir o volverse menos constantes, aunque los síntomas, por lo general, pueden seguir controlándose bastante bien.

Los medicamentos que el médico puede recetarte son:

Carbidopa-levodopa

La levodopa, el medicamento más eficaz contra la enfermedad de Parkinson, es una sustancia química que ingresa al cerebro y se convierte en dopamina.

La levodopa se combina con la carbidopa, que evita la conversión prematura de la levodopa en dopamina fuera del cerebro, lo que previene o disminuye los efectos secundarios como las náuseas.

Los efectos secundarios pueden ser náuseas o aturdimiento (hipotensión ortostática).

Con los años, a medida que la enfermedad progresa, el beneficio de la levodopa puede volverse menos estable, con una tendencia a sufrir altibajos (dejan de tener efecto).

Además, puedes experimentar movimientos involuntarios (discinesia) después de tomar dosis más altas de levodopa.

Agonistas de dopamina

A diferencia de la levodopa, los agonistas de dopamina no se transforman en dopamina. En cambio, imitan los efectos de la dopamina en el cerebro.

Estos medicamentos no son tan eficaces como la levodopa para tratar los síntomas. Sin embargo, duran más tiempo y pueden usarse con la levodopa para atenuar los efectos a menudo irregulares de la levodopa.

Los agonistas de la dopamina son el pramipexol, y la rotigotina (administrada como un parche).

Algunos de los efectos secundarios de los agonistas de la dopamina son similares a los efectos secundarios de la carbidopa-levodopa, aunque también comprenden alucinaciones, somnolencia y comportamientos compulsivos como hipersexualidad, adicción al juego y gran apetito. Si tomas estos medicamentos y te comportas de una manera inusual para ti, consulta con el médico.

Inhibidores de la enzima monoamino oxidasa tipo B (MAO-B)

Estos medicamentos son la selegilina y la rasagilina. Ayudan a evitar la disolución de la dopamina en el cerebro inhibiendo la enzima monoamino oxidasa tipo B (MAO-B). Esta enzima metaboliza la dopamina en el cerebro. Los efectos secundarios pueden comprender náuseas o insomnio.

Cuando se agregan a la carbidopa-levodopa, estos medicamentos aumentan el riesgo de alucinaciones.

Inhibidores de la catecol-O-metiltransferasa (COMT)

La entacapona es el principal medicamento de esta clase. Este medicamento prolonga moderadamente el efecto de la terapia con levodopa bloqueando una enzima que disuelve la dopamina.

Los efectos secundarios, como un mayor riesgo de movimientos involuntarios (discinesias), aparecen principalmente por un efecto potenciado de la levodopa. Otros efectos secundarios son diarrea u otros efectos secundarios potenciados de la levodopa.

Anticolinérgicos

Estos medicamos se usaron durante muchos años para ayudar a controlar el temblor asociado con la enfermedad de Parkinson. Actualmente se dispone de varios medicamentos anticolinérgicos, como la benztropina o el trihexifenidilo.

Sin embargo, sus beneficios moderados suelen ser contrarrestados por efectos secundarios como alteración de la memoria, confusión, alucinaciones, estreñimiento, sequedad en la boca y problemas para orinar.

Amantadina

Los médicos pueden recetar amantadina sola para brindar alivio a corto plazo de los síntomas de la enfermedad de Parkinson leve y en la etapa temprana. También puede administrarse con la terapia de carbidopa-levodopa durante las etapas finales de la enfermedad de Parkinson para controlar los movimientos involuntarios (discinesias) inducidos por la carbidopa-levodopa.

Los efectos secundarios pueden comprender manchas moradas en la piel, hinchazón de los tobillos o alucinaciones.

Procedimientos quirúrgicos

Estimulación cerebral profunda. En la estimulación cerebral profunda, los cirujanos implantan electrodos en una parte específica del cerebro. Los electrodos están conectados a un generador implantado en el pecho cerca de la clavícula que envía impulsos eléctricos al cerebro y puede reducir los síntomas de la enfermedad de Parkinson.

Para tratar tu afección, el médico puede ajustar la configuración según sea necesario. La cirugía conlleva riesgos, como infecciones, accidente cerebrovascular o hemorragia cerebral. Algunas personas tienen problemas con el sistema de estimulación cerebral profunda o tienen complicaciones debido a la estimulación, y el médico podría tener que ajustar o reemplazar algunas partes del sistema.

La estimulación cerebral profunda suele ofrecerse con más frecuencia a las personas con estado avanzado de la enfermedad de Parkinson que tienen respuestas inestables a la medicación (levodopa). La estimulación cerebral profunda puede estabilizar las fluctuaciones de los medicamentos, reducir o detener los movimientos involuntarios (discinesias), reducir los temblores, disminuir la rigidez y mejorar los movimientos lentos.

La estimulación cerebral profunda es eficaz para controlar las respuestas erráticas y fluctuantes a la levodopa, o bien para controlar las discinesias que no mejoran con los ajustes de los medicamentos.

Sin embargo, la estimulación cerebral profunda no es útil para los problemas que no responden a la terapia con levodopa que no sean temblores. La estimulación cerebral profunda puede controlar los temblores incluso si no responden bien a la levodopa.

Si bien la estimulación cerebral profunda puede brindar un beneficio sostenido para los síntomas de la enfermedad de Parkinson, no evita que avance.

Estilo de vida y remedios caseros

Si te han diagnosticado la enfermedad de Parkinson, tendrás que trabajar estrechamente con el médico para encontrar un plan de tratamiento que te ofrezca el mayor alivio de los síntomas con los mínimos efectos secundarios. Ciertos cambios en el estilo de vida también pueden ayudar a convivir mejor con la enfermedad de Parkinson.

Alimentación saludable

Si bien no se ha comprobado que un alimento o una combinación de alimentos en especial ayuden con la enfermedad de Parkinson, ciertos alimentos pueden aliviar algunos de los síntomas. Por ejemplo, comer alimentos con alto contenido de fibra y beber una cantidad adecuada de líquidos puede ayudar a evitar el estreñimiento, que es frecuente en la enfermedad de Parkinson.

Una dieta equilibrada también brinda nutrientes, como ácidos grasos omega 3, que pueden ser beneficiosos para las personas con la enfermedad de Parkinson.

Ejercicio

El ejercicio puede aumentar la fuerza muscular, la flexibilidad y el equilibrio. El ejercicio también aumenta el bienestar y reduce la depresión o la ansiedad.

El médico podría sugerir que trabajes con un fisioterapeuta para aprender un programa de ejercicios adecuado para ti. También puedes probar ejercicios como caminar, nadar, hacer tareas de jardinería, bailar, hacer aquaeróbic o ejercicios de elongación.

La enfermedad de Parkinson puede alterar el sentido del equilibrio, lo que hace que sea difícil caminar a una marcha normal. El ejercicio puede mejorar el equilibrio. Estas sugerencias también pueden ayudarte:

Intenta no moverte demasiado rápido.

Al caminar, trata de apoyar primero el talón en el suelo.

Si notas que estás arrastrando los pies, detente y controla tu postura. Es mejor pararse derecho.

Mientras caminas, mira hacia adelante, no directamente hacia abajo.

Cómo evitar las caídas

En las etapas finales de la enfermedad, puedes caerte con más facilidad. De hecho, puedes perder el equilibrio con un pequeño empujón o tropiezo. Las siguientes recomendaciones pueden ayudarte:

Gira en U en lugar de girar el cuerpo sobre los pies.

Distribuye el peso de manera uniforme entre los dos pies, y no te inclines.

Evita cargar objetos mientras caminas.

Evita caminar hacia atrás.

Actividades de la vida diaria

Las actividades de la vida diaria, como vestirse, comer, bañarse y escribir, pueden ser difíciles para las personas con la enfermedad de Parkinson. Un terapeuta ocupacional puede mostrarte técnicas para facilitarte la vida diaria.

Medicina alternativa

Algunos tipos de medicina alternativa que pueden ayudar con la enfermedad de Parkinson son:

Coenzima Q10

Las primeras investigaciones sugirieron que las dosis altas de la coenzima Q10 (un suplemento ya disponible) puede ser beneficioso para las personas en los primeros estadios de la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, los beneficios parecen depender de si se toma el suplemento durante 16 meses o más.

Masajes

La masoterapia puede reducir la tensión muscular y promover la relajación. No obstante, estos servicios no suelen estar cubiertos por los seguros médicos.

Acupuntura

Durante una sesión de acupuntura, un médico capacitado inserta pequeñas agujas en muchos puntos específicos del cuerpo, lo que puede reducir el dolor.

Taichí

El taichí, una forma ancestral de ejercicios chinos, emplea movimientos lentos y fluidos que pueden mejorar la flexibilidad, el equilibrio y la fuerza muscular. El taichí también puede evitar caídas. Varias formas de taichí están diseñadas para personas de cualquier edad o estado físico.

Yoga

En yoga los movimientos y las poses suaves de estiramiento pueden mejorar la flexibilidad y el equilibrio. Puedes modificar la mayoría de las poses para que se adapten a tus capacidades físicas.

Técnica Alexander

Esta técnica, que se centra en la postura muscular, el equilibrio y la conciencia sobre cómo usas los músculos, puede reducir la tensión y el dolor muscular.

Meditación

En la meditación, reflexionas en silencio y centras tu mente sobre una idea o imagen. La meditación puede reducir el estrés y el dolor e incrementar tu sensación de bienestar.

Musicoterapia o terapia de arte

La musicoterapia o terapia de arte puede ayudar a relajarte. La musicoterapia ayuda a algunas personas con la enfermedad de Parkinson a mejorar su marcha y su habla. Participar en una terapia de arte, como pintura o cerámica, puede mejorar tu estado de ánimo y ayudar a relajarte.

Terapia con mascotas

Tener un perro o un gato puede aumentar tu flexibilidad y movimiento y mejorar tu salud emocional.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

Vivir con una enfermedad crónica puede ser difícil, y es normal sentirse enojado, deprimido o desanimado a veces. La enfermedad de Parkinson, en particular, puede ser totalmente frustrante, ya que caminar, hablar e incluso comer se vuelven actividades más difíciles y requieren más tiempo.

La depresión es frecuente en personas que padecen la enfermedad de Parkinson. Pero los medicamentos antidepresivos pueden ayudar a aliviar los síntomas de la depresión. Por eso, debes hablar con el médico si te sientes triste o desesperanzado de forma constante.

Si bien los amigos y la familia pueden ser los mejores aliados, la comprensión de las personas que saben por lo que estás pasando puede ser especialmente útil. Los grupos de apoyo no son para cualquiera. Sin embargo, para muchas personas que padecen la enfermedad de Parkinson y sus familias, los grupos de apoyo pueden ser un buen recurso para conocer información práctica sobre la enfermedad.

Además, los grupos ofrecen un lugar para que conozcas a personas que están atravesando situaciones similares y pueden apoyarte.

Tú y tu familia pueden beneficiarse de hablar con un profesional de la salud mental (psicólogo) o asistente social capacitado en el trabajo con personas que padecen trastornos crónicos.

Prevención

Debido a que se desconoce la causa de la enfermedad de Parkinson, tampoco se conocen los métodos probados para evitar la enfermedad. Sin embargo, algunas investigaciones han mostrado que la cafeína (que se encuentra en el café, el té y las bebidas cola) pueden disminuir el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson. El té verde también puede reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson.

Algunas investigaciones han mostrado que el ejercicio aeróbico regular puede disminuir el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson.

Epilepsia

Información importante sobre epilepsia

  • La epilepsia se manifiesta por lo que conocemos como crisis o ataques epilépticos.
  • Una crisis puede manifestarse desde cambios simples en el comportamiento, tener alteraciones en el habla o la memoria, hasta perder el conocimiento y presentar movimientos anormales.
  • Después de una crisis puede ocurrir perdida de la fuerza de las extremidades, sueño, cansancio, y dolor de cabeza.
  • Que hacer en caso de una crisis epiléptica: mantener la calma, quedarse con el paciente hasta que pase la crisis, proteger su cabeza de no golpearse, alejarlo de cualquier peligro, colocar algo plano y blando bajo su cabeza, girarlo suavemente hacia un lado para que tenga las vías respiratorias libres, desabrochar las prendas de ropa en la parte del cuello.
  • Que no hacer: no tratar de detener los movimientos convulsivos, no sujetarlo con fuerza, no intentar administrarle ningún medicamento o bebida hasta que este despierto y consciente, no abrir la boca no introducir nada en ella.
  • Cuando termine la crisis: tratar de consolarlo y tranquilizarlo, ayudarle a que se familiarice con el lugar donde se encuentra ya que puede estar desorientado, tomar nota de la crisis para informarle a su medico o a los servicios de emergencia.

Enfermedades de la columna vertebral

Dolor bajo de espalda (lumbalgia)

El término «ciática» se refiere a un dolor que irradia a lo largo del trayecto del nervio ciático, que se ramifica desde la parte inferior de la espalda a través de las caderas y los glúteos y hacia abajo de cada pierna. Por lo general, la ciática afecta solo a un lado del cuerpo.

La ciática se produce con más frecuencia cuando una hernia de disco, un crecimiento óseo en la columna vertebral o un estrechamiento de la columna vertebral (estenosis del conducto vertebral) comprimen parte del nervio. Esto causa inflamación, dolor y, a menudo, algo de entumecimiento en la pierna afectada.

Aunque el dolor asociado con la ciática puede ser grave, la mayoría de los casos se resuelven con tratamientos no quirúrgicos en pocas semanas. Las personas con una ciática grave que está relacionada con una debilidad significativa en la pierna o con cambios en el intestino o en la vejiga podrían ser candidatos a una cirugía.

Síntomas

El dolor que se extiende desde la parte baja de la columna vertebral (lumbar) hacia los glúteos y hacia abajo de la parte posterior de la pierna es la característica distintiva de la ciática. Podrías sentir el malestar casi en cualquier parte a lo largo del recorrido del nervio, pero es especialmente probable que recorra la parte inferior de la espalda hasta los glúteos y la parte posterior de los muslos y la pantorrilla.

El dolor puede variar ampliamente, desde un dolor leve hasta una sensación aguda, de ardor o dolor insoportable. A veces puede sentirse como una sacudida o una descarga eléctrica. Puede ser peor al toser o estornudar, y permanecer sentado durante períodos prolongados puede agravar los síntomas. Por lo general, afecta a un solo lado del cuerpo.

Algunas personas también tienen entumecimiento, hormigueo o debilidad muscular en la pierna o el pie afectados. Podrías sentir dolor en una parte de la pierna y entumecimiento en otra parte.

Cuándo consultar al médico

La ciática leve suele desaparecer con el tiempo. Llama al médico si las medidas de cuidado personal no logran aliviar los síntomas o si el dolor perdura más de una semana, es grave o empeora progresivamente. Obtén atención médica de inmediato si:

Sientes dolor repentino e intenso en la parte inferior de la espalda o la pierna y entumecimiento o debilidad muscular en la pierna.

El dolor es consecuencia de una lesión violenta, como un accidente de tráfico.

Tienes problemas para controlar los intestinos o la vejiga.

La ciática ocurre por el pinzamiento del nervio ciático, normalmente ocasionado por una hernia de disco en la columna vertebral o por un crecimiento óseo excesivo (osteofito) en las vértebras. Con bastante menos frecuencia, un tumor puede producir el pinzamiento del nervio o una enfermedad, como la diabetes, puede dañar el nervio.

Factores de riesgo

Edad

Los cambios en la columna vertebral relacionados con la edad, como las hernias de disco y los osteofitos, son las causas más frecuentes de la ciática.

Obesidad

Al aumentar la sobrecarga en la columna vertebral, el exceso de peso corporal puede contribuir a los cambios espinales que desencadenan la ciática.

Profesión

Un trabajo que requiere que gires la espalda, traslades cargas pesadas o conduzcas un automóvil durante largos períodos podría participar en el desarrollo de la ciática, pero no hay pruebas concluyentes de esta relación.

Permanecer sentado durante mucho tiempo

Las personas que permanecen sentadas durante mucho tiempo o tienen un estilo de vida sedentario son más propensas a desarrollar ciática que las personas activas.

Diabetes

Esta enfermedad, que afecta la forma en que tu cuerpo utiliza el azúcar en la sangre, aumenta el riesgo de lesión a los nervios.

Complicaciones

Si bien la mayoría de las personas se recupera por completo de la ciática, habitualmente sin recibir tratamiento, esta afección puede generar una lesión permanente a los nervios. Busca atención médica inmediata si tienes lo siguiente:

Pérdida de sensibilidad en la pierna afectada

Debilidad en la pierna afectada

Deterioro de la función intestinal o de la vejiga

Preparación antes de la cita

No todas las personas que tienen ciática necesitan atención médica. Sin embargo, si los síntomas son graves o persisten por más de un mes, pide una consulta con el médico de atención primaria.

Qué puedes hacer

Anota tus síntomas y cuándo comenzaron.

Haz una lista con la información médica importante, que comprenda otros trastornos que padezcas y los nombres de los medicamentos, las vitaminas o los suplementos que tomes.

Anota los accidentes o lesiones recientes que puedan haberte dañado la espalda.

Si es posible, pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe. La persona que te acompañe puede ayudarte a recordar lo que te diga el médico.

Anota preguntas para hacerle al médico a fin de aprovechar al máximo el tiempo juntos.

En los casos de dolor lumbar irradiado, algunas preguntas básicas para hacerle al médico son las siguientes:

¿Cuál es la causa más probable del dolor de espalda?

¿Existen otras causas posibles?

¿Necesito pruebas de diagnóstico?

¿Qué tratamiento recomiendas?

En caso de que me recomiendes medicamentos, ¿cuáles son los posibles efectos secundarios?

¿Durante cuánto tiempo necesitaré tomar los medicamentos?

¿Soy candidato para una cirugía? ¿Por qué sí o por qué no?

¿Hay alguna restricción que deba seguir?

¿Qué medidas de cuidado personal debo tomar?

¿Qué puedo hacer para evitar que los síntomas vuelvan a aparecer?

No dudes en hacer otras preguntas.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas, como las siguientes:

¿Sientes entumecimiento o debilidad en las piernas?

¿Algunas posiciones corporales o actividades hacen que el dolor mejore o empeore?

¿Qué tan limitante es el dolor?

¿Haces trabajo físico pesado?

¿Haces ejercicio regularmente? En caso de hacer ejercicio, ¿qué tipo de actividades haces?

¿Qué tratamientos o medidas de cuidado personal has probado? ¿Alguno ha sido de ayuda?

Análisis y diagnóstico

Durante la exploración física, tu médico puede controlar tu fuerza muscular y tus reflejos. Por ejemplo, pueden pedirte que camines en puntas de pie o con los talones, que te pongas en cuclillas y te levantes, y que te acuestes de espalda y levantes a una pierna a la vez. Durante estas actividades, el dolor ocasionado por la ciática habitualmente se vuelve más fuerte.

Pruebas de diagnóstico por imágenes

Muchas personas tienen hernias de disco u osteofitos que aparecen en las radiografías o en otras pruebas de diagnóstico por imágenes, pero que no provocan síntomas. Es por esto que los médicos, en general, no piden este tipo de pruebas a menos que sientas dolor intenso o que no mejores en unas semanas.

Radiografías

Una radiografía de columna vertebral puede revelar un crecimiento óseo excesivo (osteofito) que puede ejercer presión en un nervio.

Imágenes por resonancia magnética (RM)

Este procedimiento utiliza ondas de radio y un campo magnético potente para producir imágenes transversales de la columna vertebral. Una resonancia magnética produce imágenes detalladas de los huesos y de los tejidos, como las hernias de disco. Durante la prueba, te recuestas en una camilla que se desliza hacia el interior de la máquina de resonancia magnética.

Tomografía computarizada (TC)

Cuando se recurre a la exploración por tomografía computarizada para obtener una imagen de la columna vertebral, es posible que antes de que te saquen las radiografías te inyecten un tinte de contraste en el conducto vertebral, procedimiento denominado «mielografía por tomografía computarizada». El tinte circula por la médula espinal y por los nervios de la columna, que se ven de color blanco en la exploración.

Electromiografía

Esta prueba mide los impulsos eléctricos producidos por los nervios y las respuestas de los músculos. Esta prueba puede confirmar la compresión del nervio causada por hernias de disco o por el estrechamiento del conducto vertebral (estenosis del conducto vertebral).

Tratamiento farmacológico

Si las medidas de cuidado personal no alivian el dolor, el médico podría recomendarte algunos de los siguientes tratamientos.

Los tipos de medicamentos que podrían recetarse para tratar el dolor de ciática son:

Antiinflamatorios

Relajantes musculares

Tranquilizantes

Antidepresivos tricíclicos

Medicamentos anticonvulsivos

Fisioterapia

Una vez que el dolor agudo disminuye, el médico o el fisioterapeuta pueden diseñar un programa de rehabilitación para ayudarte a prevenir lesiones en el futuro. Generalmente, el programa comprende ejercicios para corregir la postura, fortalecer los músculos que sostienen la espalda y mejorar la flexibilidad.

Inyecciones de esteroides

En algunos casos, el médico podría recomendar una inyección de un corticoesteroide en la zona que rodea la raíz del nervio afectado. Los corticoesteroides ayudan a reducir el dolor al eliminar la inflamación alrededor del nervio irritado. El medicamento normalmente deja de hacer efecto en unos pocos meses. La cantidad de inyecciones de esteroides que puedes recibir es limitada, ya que el riesgo de sufrir efectos secundarios graves aumenta cuando las inyecciones se aplican con demasiada frecuencia.

Cirugía

Esta opción suele reservarse para cuando el nervio comprimido provoca debilidad considerable y pérdida del control intestinal o de la vejiga, o para cuando el dolor empeora de forma progresiva o no disminuye con otras terapias. Los cirujanos pueden extraer el osteofito o la parte de la hernia de disco que ejerce presión en el nervio pinzado.

Estilo de vida y remedios caseros

En la mayoría de las personas, la ciática responde a medidas de cuidado personal. Aunque descansar durante un día aproximadamente puede aportar alivio, la inactividad prolongada hará que los signos y síntomas empeoren.

Otros tratamientos de cuidado personal que podrían ayudar son:

Compresas frías

Al principio, sentirás alivio si colocas una compresa fría en la zona en la que sientes dolor varias veces al día durante 20 minutos. Usa una compresa de hielo o un paquete de guisantes congelados envueltos en una toalla limpia.

Compresas calientes

Después de dos o tres días, aplica calor en las zonas que te duelen. Usa compresas calientes, una lámpara de calor o almohadillas de calor en la configuración de menor temperatura. Si continúas sintiendo dolor, prueba con alternar compresas calientes y frías.

Estiramientos

Los ejercicios de estiramiento para la zona lumbar pueden ayudarte a sentirte mejor y podrían aliviar la compresión de la raíz del nervio. Evita hacer movimientos bruscos, saltar o girar durante el estiramiento e intenta mantener la posición durante, al menos, 30 segundos.

Medicina alternativa

Las terapias alternativas normalmente empleadas para tratar el dolor en la parte inferior de la espalda comprenden las siguientes:

Acupuntura

En esta técnica, el acupunturista introduce agujas muy delgadas en puntos específicos del cuerpo. Según algunos estudios, la acupuntura puede ayudar a aliviar el dolor de espalda; según otros, la técnica no tiene beneficios. Si decides probar la acupuntura, opta por un acupunturista con licencia para asegurarte de que esté ampliamente capacitado.

Quiropráctica

Los quiroprácticos utilizan el ajuste (o la manipulación) de la columna vertebral, entre otras terapias, para tratar una columna vertebral con movilidad reducida. El objetivo es recuperar el movimiento de la columna vertebral y, como resultado, mejorar la función y disminuir el dolor. La manipulación de la columna vertebral parece ser eficaz y segura como tratamiento estándar del dolor de la parte inferior de la espalda; sin embargo, podría no ser adecuada para los casos de dolor irradiado.

Prevención

No siempre es posible prevenir la ciática, y esta afección puede volver a aparecer. Adoptar las siguientes medidas puede tener un papel fundamental en la protección de la espalda:

Haz ejercicio regularmente

Para mantener la espalda fuerte, presta especial atención a los músculos centrales, es decir, los músculos del abdomen y de la parte inferior de la espalda que son esenciales para tener una buena postura y una correcta alineación. Pídele al médico que te recomiende actividades específicas.

Mantén una postura adecuada al sentarte

Elige un asiento que tenga un buen soporte lumbar, apoyabrazos y base giratoria. Considera colocar una almohada o una toalla enrollada en la parte baja de la espalda para mantener su curva normal. Mantén las rodillas y cadera alineadas.

Utiliza una mecánica corporal adecuada

Si estás de pie durante períodos prolongados, apoya un pie en un banquito o en una pequeña caja de vez en cuando. Cuando levantas objetos pesados, deja que las piernas hagan el esfuerzo. Sube y baja con la espalda derecha. Mantén la espalda derecha y flexiona solo las rodillas. Mantén la carga cerca del cuerpo. Evita levantar la carga y girar el cuerpo al mismo tiempo. Busca ayuda para levantar el objeto si es pesado o difícil de trasladar.

Neuropatía periférica

La neuropatía periférica, el resultado de una lesión de los nervios periféricos, a menudo provoca debilidad, entumecimiento o insensibilidad y dolor, por lo general en las manos y en los pies. También puede afectar otras partes del cuerpo.

El sistema nervioso periférico envía información del cerebro y de la médula espinal (sistema nervioso central) al resto del cuerpo. La neuropatía periférica puede deberse a lesiones traumáticas, infecciones, problemas del metabolismo, causas heredadas y exposición a toxinas. Una de las causas más frecuentes es la diabetes mellitus.

Las personas con neuropatía periférica generalmente describen el dolor como un dolor punzante, un escozor o ardor, o un hormigueo. En muchos casos, los síntomas mejoran, en especial si se deben a una afección que puede tratarse. Los medicamentos pueden aliviar el dolor causado por la neuropatía periférica.

Cuadro clínico

Cada nervio del sistema nervioso periférico tiene una función específica; por lo tanto, el tipo de nervio afectado determinará el síntoma que se experimente. Clasificación de los nervios:

Nervios sensitivos: se encargan de percibir las sensaciones, como la temperatura, el dolor, la vibración o el tacto, desde la periferia (piel)

Nervios motores: se encargan de controlar los movimientos musculares

Nervios autónomos: se encargan de controlar funciones como la presión arterial, la frecuencia cardíaca, la digestión y la vejiga

Entre los signos y síntomas de la neuropatía periférica se pueden incluir los siguientes: 

Aparición gradual de entumecimiento, cosquilleo u hormigueo en los pies o las manos, que pueden extenderse hacia arriba y afectar las piernas y los brazos.
Dolor intenso, punzante, pulsátil; sensación de congelación o de quemazón.
Sensibilidad extrema al tacto.
Pérdida de la coordinación y caídas.
Debilidad o parálisis muscular si se ven afectados los nervios motores.

Si se ven afectados los nervios autónomos, los signos y síntomas pueden ser los siguientes:
Intolerancia al calor o alteraciones de la sudoración.
Problemas de los intestinos, la vejiga o el sistema digestivo..
Cambios en la presión arterial que causan mareos y aturdimiento.

La neuropatía periférica puede afectar a un solo nervio (mononeuropatía), a dos o más nervios en distintas zonas (monoteuropatía múltiple) o a muchos nervios (polineuropatía). El síndrome del túnel carpiano es un ejemplo de mononeuropatía. La mayoría de las personas con neuropatía periférica desarrollan polineuropatía.

Cuándo consultar con el médico

Busca atención médica de inmediato si percibes hormigueo, debilidad o dolor inusuales en las manos o los pies. Con un diagnóstico y tratamiento tempranos, tienes más probabilidades de controlar los síntomas y de evitar un mayor daño a los nervios periféricos.

Causas

La neuropatía periférica, que no se reduce a una única enfermedad, es el daño nervioso producido por diversas enfermedades. Las causes de las neuropatías incluyen las siguientes:

Alcoholismo

Las personas alcohólicas tienen una mala alimentación y esto puede provocar deficiencias de vitaminas. 

Enfermedades autoinmunitaras

Entre ellas, el síndrome de Sjögren, el lupus, la artritis reumatoide, el síndrome de Guillain-Barré, la polineuropatía desmielinizante inflamatoria crónica y la vasculitis necrosante.

Diabetes

Más de la mitad de las personas con diabetes desarrollan algún tipo de neuropatía.

Exposición a sustancias tóxicas

Entre ellas, metales pesados y sustancias químicas.

Medicamentos

Ciertos medicamentos, especialmente los que se usan en el tratamiento del cáncer (quimioterapia), pueden causar neuropatía periférica.

Infecciones

Se incluyen ciertas infecciones víricas o bacterianas, como la enfermedad de Lyme, la culebrilla, el virus de Epstein-Barr, la hepatitis C, la lepra, la difteria y el VIH.

Trastornos heredados

Algunos trastornos, como la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth, son tipos heredados de neuropatía.

Traumatismo o presión en los nervios

Los traumatismos, como los sufridos por accidentes de vehículos automotores, caídas o lesiones por un deporte, pueden dañar los nervios periféricos. Tener un yeso o usar muletas, o realizar movimientos repetitivos, como escribir a máquina frecuentemente, podría ejercer presión en los nervios.

Tumores

Se pueden desarrollar crecimientos, tanto cancerosos (malignos) como no cancerosos (benignos), en los nervios y ejercer presión en ellos. Además, la polineuropatía puede ocurrir a causa de algunos tipos de cáncer relacionados con la respuesta inmunitaria del organismo. Es una forma de síndrome paraneoplásico.

Deficiencias de vitaminas

Las vitaminas B (incluidas la B-1, la B-6 y la B-12), la vitamina E y la niacina son cruciales para la salud de los nervios.

Trastornos de la médula ósea

Entre ellos, la producción de una proteína anormal en la sangre (gammapatías monoclonales), una forma de cáncer de hueso (mieloma osteoesclerótico), el linfoma y la amiloidosis.

Otras enfermedades

Entre ellas, enfermedades renales, enfermedades hepáticas, trastornos del tejido conectivo e hipoactividad de la glándula tiroidea (hipotiroidismo).

En algunos casos, no se puede identificar ninguna causa (neuropatía idiopática).

Factores de riesgo

Los factores de riesgo de la neuropatía periférica son:

Diabetes mellitus, especialmente si tu nivel de azúcar no está bien controlado.
Consumo excesivo de alcohol.
Deficiencias vitamínicas, particularmente de las vitaminas del grupo B.
Infecciones, como la enfermedad de Lyme, la culebrilla, el virus de Epstein-Barr, la hepatitis C y el VIH.
Enfermedades autoinmunitarias, como la artritis reumatoide y el lupus, que provocan que el sistema inmunitario ataque los tejidos propios.
Trastornos renales, hepáticos o tiroideos.
Exposición a toxinas.
Movimientos repetitivos, como los que se hacen en determinados trabajos.
Antecedentes familiares de neuropatía.

Complicaciones

Las complicaciones de la neuropatía periférica pueden incluir:

Quemaduras, traumatismos y lesiones de la piel. Podría ser que no sientas cambios de temperatura o dolor en partes del cuerpo que tienes insensibilizadas.

Infección. Los pies y otras partes donde no tienes sensibilidad pueden lesionarse sin que te des cuenta. Revísate estas zonas regularmente y trata las lesiones menores antes de que se infecten, en especial si tienes diabetes mellitus.

Caídas. La debilidad y la pérdida de sensibilidad pueden estar asociadas a la falta de equilibrio y a las caídas.

Prevención

La mejor manera de prevenir la neuropatía periférica es controlar las afecciones médicas que te ponen en riesgo, como la diabetes, el alcoholismo o la artritis reumatoide.

Elecciones de estilo de vida saludable

Por ejemplo:

Comer una dieta rica en frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras para mantener los nervios saludables. Protegerte de la insuficiencia de vitamina B12 mediante el consumo de carne, pescado, huevos, alimentos lácteos con bajo contenido de grasas y cereales fortificados. Si eres vegetariano o vegano, los cereales fortificados son una buena fuente de vitamina B12, pero habla con tu médico acerca de los suplementos de vitamina B12.

Hacer ejercicio regularmente. Con la aceptación de tu médico, trata de hacer ejercicios durante al menos 30 minutos o una hora tres veces a la semana como mínimo.

Evita los factores que puedan causar daño en los nervios, como movimientos repetitivos, posiciones apretadas, exposición a químicos tóxicos, fumar y consumir demasiado alcohol.

Diagnóstico

La neuropatía periférica tiene muchas causas potenciales. Además de una exploración física, que puede incluir análisis de sangre, el diagnóstico por lo general requiere lo siguiente:

Una historia clínica completa. El médico revisará tu historia clínica, incluidos tus síntomas, estilo de vida, exposición a toxinas, hábitos de consumo de bebidas y antecedentes familiares de enfermedades del sistema nervioso (neurológicas).

Examen neurológico. El médico podría revisarte los reflejos de los tendones, tu fuerza y tono musculares, tu capacidad para sentir determinadas sensaciones y tu postura y coordinación. 

El médico puede solicitar pruebas, por ejemplo:

Análisis de sangre

Estos pueden detectar deficiencias vitamínicas, diabetes, función inmunitaria anormal y otras indicaciones de afecciones que pueden provocar neuropatía periférica.

Pruebas de diagnóstico por imágenes

Las exploraciones por tomografía computarizada (TC) o imagen de resonancia magnética (IRM) permiten detectar hernias de disco, tumores u otras anomalías.

Pruebas de función nerviosa

La electromiografía registra la actividad eléctrica de los músculos para detectar lesiones de los nervios. Una sonda envía señales eléctricas a un nervio, y un electrodo colocado a lo largo del trayecto del nervio registra la respuesta del nervio a las señales (estudios de conducción nerviosa).

Otras pruebas de función nerviosa

Estas podrían incluir una prueba de reflejos autónomos que registra cómo funcionan las fibras nerviosas autónomas, una prueba del sudor y pruebas sensoriales que registran cómo sientes el tacto, la vibración, el frío y el calor. 

Biopsia de nervio

Esto consiste en extraer una pequeña parte de un nervio, por lo general, un nervio sensorial, para buscar anomalías.

Biopsia de piel

El médico extrae una pequeña porción de piel para detectar una reducción de las terminaciones nerviosas.

Tratamiento

Los objetivos del tratamiento son manejar la afección que causa la neuropatía y aliviar los síntomas. Si tus análisis de laboratorio no indican una afección preexistente, tu médico podría recomendar una conducta de espera para determinar si la neuropatía mejora. 

Medicamentos

Además de los medicamentos utilizados para tratar las afecciones asociadas a la neuropatía periférica, los medicamentos que se usan para aliviar los signos y síntomas de la neuropatía periférica incluyen los siguientes:

Analgésicos

Los analgésicos de venta libre, como los antiinflamatorios no esteroides, pueden aliviar los síntomas leves. Para los síntomas más intensos, el médico podría recetarte calmantes.

Los medicamentos que contienen opioides, como el tramadol o la oxicodona pueden producir dependencia y adicción, por lo que estos medicamentos generalmente se recetan solo cuando otros tratamientos no dan resultado.

Medicamentos anticonvulsivos

Los medicamentos como la gabapentina y la pregabalina, fabricados para tratar la epilepsia, pueden aliviar el dolor en los nervios. Los efectos secundarios pueden incluir mareos y vértigo.

Tratamientos tópicos

La crema de capsaicina, que contiene una sustancia que se encuentra en el ají picante, puede causar pequeñas mejoras en los síntomas de la neuropatía periférica. Podrías tener ardor e irritación en la piel en la zona donde apliques la crema, pero estos síntomas disminuyen con el tiempo. Sin embargo, algunas personas no la toleran.

Otro tratamiento que puedes aplicarte en la piel y que podría aliviar el dolor es el uso de parches de lidocaína. Los efectos secundarios pueden incluir mareos, vértigo y hormigueo en el lugar donde está el parche.

Antidepresivos

Se halló que algunos antidepresivos tricíclicos, como la amitriptilina, doxepina y nortriptilina ayudan a aliviar el dolor al interferir en los procesos químicos del cerebro y de la médula espinal que te provocan el dolor.

El inhibidor de la recaptación de serotonina y norepinefrina, la duloxetina y el antidepresivo de liberación prolongada, la venlafaxina, también podrían disminuir el dolor de la neuropatía periférica causada por la diabetes. Los efectos secundarios pueden incluir sequedad de boca, náuseas, mareos, vértigo, disminución del apetito y estreñimiento.

Terapias

Varios procedimientos y terapias podrían ayudar a disminuir los signos y síntomas de la neuropatía periférica. 

Estimulación eléctrica transcutánea de nervios

Los electrodos que se colocan sobre la piel generan una corriente eléctrica suave en frecuencias variadas. La estimulación eléctrica transcutánea de los nervios debe aplicarse durante 30 minutos todos los días durante un mes aproximadamente.

Fisioterapia

Si tienes debilidad muscular, la fisioterapia puede ayudarte a mejorar los movimientos. Además, es posible que necesites férulas para las manos o los pies, un bastón, un andador o una silla de ruedas.

Cirugía

Si tienes neuropatías causadas por presión en los nervios, como la presión de los tumores, podrías necesitar una cirugía para reducir la presión.

Modo de vida y remedios caseros

Medidas que puedes adoptar para controlar la neuropatía periférica:

Cuídate los pies, especialmente si tienes diabetes

Revísate todos los días y fíjate si tienes ampollas, cortes o callos. Usa calcetines de algodón suaves y holgados, y calzados acolchados. Puedes ir a una tienda que venda insumos médicos y comprar un dispositivo de protección semicircular que impida que la colcha entre en contacto con el pie sensible o caliente.

Haz ejercicio

Hacer ejercicio en forma regular, como caminar tres veces por semana, puede reducir el dolor provocado por la neuropatía, mejorar la fuerza muscular y ayudar a controlar el nivel de azúcar en sangre. Las disciplinas más tranquilas, como el yoga y el tai chi, también pueden ser de ayuda.

Deja de fumar

Fumar puede afectar la circulación, aumentar el riesgo de tener problemas en los pies y causar otras complicaciones de la neuropatía.

Come alimentos saludables

Alimentarse bien es especialmente importante para asegurarte de tener las vitaminas y los minerales esenciales. Haz que las frutas, los vegetales, los cereales integrales y las proteínas magras formen parte de tu dieta.

No tomes alcohol en exceso

El alcohol puede empeorar la neuropatía periférica.

Controla los niveles de glucosa en sangre

Si tienes diabetes, esta medida te ayudará a controlar el nivel de glucosa en sangre y a mejorar los síntomas de la neuropatía.

Medicina alternativa

Algunas personas con neuropatía periférica prueban tratamientos complementarios en busca de alivio. Si bien los investigadores no estudiaron estas técnicas en tanta profundidad como lo han hecho con la mayoría de los medicamentos, las terapias a continuación parecen prometedoras:

Acupuntura

La inserción de agujas finas en diversos puntos del cuerpo podría reducir los síntomas de la neuropatía periférica. Es posible que necesites varias sesiones para notar alguna mejora. La acupuntura por lo general se considera segura siempre y cuando la practique un profesional certificado que utilice agujas estériles.

Ácido alfa lipoico.

En Europa se emplea hace varios años como tratamiento de la neuropatía periférica. Habla con tu médico sobre la posibilidad de utilizar ácido alfa lipoico porque puede afectar el nivel de azúcar en sangre. Otros efectos secundarios pueden ser el malestar estomacal y la erupción cutánea.

Hierbas

Ciertas hierbas o productos a base de hierbas, como el aceite de onagra, podrían ayudar a aliviar el dolor de la neuropatía en personas con diabetes. Algunas hierbas interactúan con los medicamentos, así que habla con el médico si estás considerando utilizarlas.

Aminoácidos

Los aminoácidos, como la acetil-L-carnitina, podrían ser beneficiosos para las personas que se sometieron a quimioterapia o para quienes padecen diabetes. Los efectos secundarios podrían incluir náuseas y vómitos.

Qué puedes hacer

Cuando programes la consulta, pregunta si hay algo que debas hacer con anticipación, como ayunar antes de determinados análisis. Haz una lista de lo siguiente:

Síntomas, incluidos los que puedan parecer no tener relación con el motivo por el cual programaste la consulta

Información personal clave, incluidos los factores de estrés principales o los cambios recientes en tu vida, los antecedentes médicos familiares y el consumo de alcohol

Todos los medicamentos, las vitaminas u otros suplementos que tomas, incluidas las dosis

Preguntas para hacerle a tu médico

Pídele a un familiar o amigo que te acompañe, si es posible, para que te ayude a recordar la información que te brinden.

En el caso de la neuropatía periférica, algunas de las preguntas básicas para hacerle el médico incluyen las siguientes:

¿Cuál es la causa más probable de mis síntomas?
¿Existen otras causas posibles?
¿Qué pruebas necesito hacerme?
¿Esta enfermedad suele ser temporal o de larga duración?
¿Qué tratamientos hay disponibles y cuál me recomiendas?

¿Qué efectos secundarios suele tener el tratamiento?

¿Cuáles son las alternativas al enfoque principal que sugieres?
Tengo otras afecciones. ¿Cuál es la mejor manera de controlarlas de manera conjunta?
¿Es necesario que limite mis actividades?
¿Hay folletos u otros materiales impresos que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomiendas?

No dudes en hacer otras preguntas.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga preguntas, por ejemplo:

¿Tienes alguna afección médica como diabetes o enfermedad renal?
¿Cuándo comenzaron tus síntomas?
¿Los síntomas han sido continuos u ocasionales?
¿Qué tan graves son los síntomas?
¿Hay algo que parece mejorar los síntomas?
¿Existe algo que, al parecer, esté empeorando los síntomas?
¿Tienes algún familiar con síntomas similares a los tuyos?

Dolor cervical

El dolor de cuello es una queja frecuente. Los músculos del cuello pueden distenderse por la mala postura, ya sea que te inclines sobre la computadora o te encorves sobre la mesa de trabajo. La artrosis también es una causa frecuente del dolor de cuello.

En raras ocasiones, el dolor de cuello puede ser un síntoma de un problema más grave. Busca atención médica si el dolor de cuello está acompañado por entumecimiento o pérdida de fuerza en los brazos o en las manos, o si tienes un dolor punzante en el hombro o debajo del brazo.

Cuadro clínico

Dolor que suele empeorar si sostienes la cabeza en un lugar durante períodos largos, como cuando conduces o trabajas frente a la computadora.

Rigidez en los músculos o espasmos.

Capacidad disminuida para mover la cabeza.

Dolor de cabeza.

Cuándo consultar al médico

El dolor de cuello, por lo general, mejora gradualmente con tratamiento en casa. Si no es así, consulta al médico.

Busca atención médica de inmediato si el dolor de cuello intenso es consecuencia de una lesión, como un accidente automovilístico, un accidente por hacer un clavado en el agua o una caída.

Comunícate con un médico si tu dolor de cuello presenta las siguientes características:

Es intenso
Persiste durante varios días sin alivio
Se extiende a los brazos o a las piernas
Está acompañado de dolor de cabeza, entumecimiento, debilidad u hormigueo

Causas

El cuello es flexible y soporta el peso de la cabeza, por lo que puede ser vulnerable a lesiones y trastornos que causan dolor y limitan el movimiento. Las causas del dolor de cuello son:

Tensiones musculares. La sobrecarga, como permanecer muchas horas encorvado en frente de la computadora o el teléfono inteligente, por lo general causa tensiones musculares. Incluso las cosas mínimas, como leer un libro en la cama o apretar los dientes, pueden causar tensión en los músculos del cuello.

Articulaciones desgastadas. Al igual que las demás articulaciones en el cuerpo, las articulaciones del cuello tienden a desgastarse con la edad. La artrosis hace que las protecciones (cartílago) entre los huesos (vértebras) se deterioren. De esta manera, el cuerpo forma osteofitos que afectan el movimiento de las articulaciones y causan dolor.

Compresión de los nervios. Las hernias de disco o los osteofitos en las vértebras del cuello pueden presionar los nervios que se expanden desde la médula espinal.

Lesiones. Las colisiones automovilísticas en la parte posterior a menudo resultan en una hiperextensión cervical, que ocurre cuando la cabeza se sacude hacia atrás y hacia delante, distendiendo los tejidos blandos del cuello.

Enfermedades. Ciertas enfermedades, como la artritis reumatoide, la meningitis o el cáncer, pueden causar dolor de cuello.

Antes de la consulta, es aconsejable que escribas una lista con las respuestas a las siguientes preguntas:

¿Cuándo comenzaron los síntomas?
¿Alguna vez te lesionaste el cuello? Si es así, ¿cuándo ocurrió la lesión?
¿Algunos movimientos específicos del cuello mejoran o empeoran el dolor?
¿Qué medicamentos y suplementos tomas habitualmente?
Qué esperar del médico

El médico podría hacerte algunas de las siguientes preguntas:

¿Dónde te duele exactamente?
¿Es leve, agudo o intenso?
¿Sientes entumecimiento o debilidad?
¿El dolor se extiende a los brazos?
¿El dolor empeora al hacer un esfuerzo, toser o estornudar?
¿Tienes otros problemas físicos? 

El médico recopilará tu historia clínica y realizará un examen. Controlará la sensibilidad, el entumecimiento y la debilidad muscular, así como también verá cuánto puedes mover la cabeza hacia adelante, hacia atrás y de lado a lado.

Pruebas de diagnóstico por imágenes

El médico podría indicar pruebas de diagnóstico por imágenes para obtener una mejor visión de la causa del dolor de cuello. Por ejemplo:

Radiografías. Las radiografías pueden revelar puntos en el cuello donde los osteofitos u otros cambios degenerativos podrían estar pinzando los nervios o la médula espinal.

Tomografía computarizada (TC). Las exploraciones por TC combinan imágenes de rayos X tomadas desde diferentes direcciones para crear vistas transversales detalladas de las estructuras internas del cuello.

Imágenes por resonancia magnética (RM). Las imágenes por resonancia magnética utilizan ondas de radio y un campo magnético fuerte para crear imágenes detalladas de los huesos y tejidos blandos, como la médula espinal y los nervios que salen de ella.

Otras pruebas

Electromiografía. Si el médico sospecha que el dolor de cuello podría estar relacionado con un nervio pinzado, podría sugerir una electromiografía. Este examen implica la inserción de agujas finas a través de la piel en un músculo y la realización de pruebas para medir la velocidad de la conducción nerviosa para determinar si los nervios específicos están funcionando adecuadamente.

Análisis de sangre. En ocasiones, los análisis de sangre pueden brindar evidencia de trastornos inflamatorios o infecciones que podrían ser la causa o un factor importante del dolor de cuello.

Tratamientos farmacológico

Los tipos más frecuentes de dolor de cuello leve a moderado suelen responder bien al cuidado personal en dos a tres semanas. Si el dolor de cuello persiste, el médico puede recomendar otros tratamientos.

Medicamentos

El médico puede recetarte analgésicos más fuertes que los de venta libre, así como también relajantes musculares y antidepresivos tricíclicos para alivio del dolor.

Terapia

Fisioterapia. Un fisioterapeuta puede enseñarte ejercicios para corregir la postura, alinear la columna y fortalecer el cuello, y puede usar calor, hielo, estimulación eléctrica y otras medidas para ayudar a aliviar el dolor y evitar la reaparición.

Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea. Los electrodos colocados en la piel cerca de las zonas doloridas liberan pequeños impulsos eléctricos que pueden aliviar el dolor.

Tracción. La tracción usa pesas, poleas o una cámara de aire para estirar con cuidado el cuello. Esta terapia, bajo la supervisión de un profesional médico y un fisioterapeuta, puede brindar alivio para algunos dolores de cuello, especialmente el dolor relacionado con la irritación de la raíz del nervio.

Inmovilización a corto plazo. Un collarín blando que sostiene el cuello puede ayudar a aliviar el dolor al quitar presión de las estructuras del cuello. Sin embargo, si se usa durante más de tres horas por vez o durante más de una a dos semanas, un collarín podría producir más daños que beneficios.

Cirugías y otros procedimientos

Inyecciones de esteroides. El médico podría inyectar medicamentos corticoesteroides cerca de las raíces del nervio, en las pequeñas facetas articulares de los huesos de la columna cervical o en los músculos del cuello para aliviar el dolor. También se pueden inyectar anestésicos, como la lidocaína, para aliviar el dolor de cuello.

Cirugía. Rara vez se requiere una cirugía para el dolor de cuello, pero puede ser una opción para aliviar la compresión de la raíz nerviosa o médula espinal.

Estilo de vida y remedios caseros

Analgésicos de venta libre.

Alternar calor y frío. Disminuye la inflamación aplicando frío, como una compresa de hielo o hielo envuelto en una toalla, durante hasta 20 minutos varias veces al día. O alterna el tratamiento de frío con calor. Prueba tomar una ducha tibia o usar una compresa caliente a temperatura baja.

Ejercicios en el hogar. Comienza haciendo estiramientos suaves todos los días, como rollos para el cuello y los hombros, una vez que haya disminuido el dolor más intenso. Inclina, dobla y gira el cuello con suavidad. Calienta el cuello y la espalda con una compresa caliente o en la ducha o en el baño de inmersión antes de hacer estos ejercicios. El médico o un fisioterapeuta pueden enseñarte a hacer estos ejercicios.

Medicina alternativa

Acupuntura. La acupuntura consiste en la inserción de pequeñas agujas en varios puntos del cuerpo. Los estudios han observado que la acupuntura puede ser útil para muchos tipos de dolor. Pero los estudios del dolor de cuello han sido variados. Para obtener mejores resultados, puedes necesitar varias sesiones de acupuntura. La acupuntura, generalmente, se considera segura cuando la realiza un médico certificado con agujas estériles.

Quiropraxia. Realizada principalmente sobre la espina dorsal, un ajuste quiropráctico aplica fuerza controlada y firme en una articulación. Los tratamientos quiroprácticos en el cuello pueden brindar alivio del dolor a corto plazo y, para muchas personas, conlleva riesgos mínimos.

Masajes. Durante un masaje, un médico capacitado manipula los músculos del cuello con las manos. No existe mucha evidencia que respalde la masoterapia en las personas con dolor de cuello, aunque puede ayudar a aliviar el dolor cuando se combina con los tratamientos recomendados por el médico.

Prevención

La mayoría de los dolores de cuello se asocian con una mala postura combinada con un desgaste relacionado con la edad. Para ayudar a evitar el dolor de cuello, mantén la cabeza centrada sobre la columna vertebral. Puede ayudar hacer algunos cambios simples en tu rutina diaria. Considera intentar lo siguiente: 

Mantén una buena postura. Cuando estés parado o sentado, asegúrate de que los hombros estén en línea recta con las caderas y que las orejas estén directamente sobre los hombros.
Toma descansos frecuentes. Si viajas distancias largas o trabajas muchas horas frente a la computadora, levántate, camina, y estira el cuello y los hombros.
Ajusta el escritorio, la silla y la computadora para que el monitor esté a la altura de los ojos. Las rodillas deberían estar levemente más bajas que las caderas. Usa los apoyabrazos de la silla.
Evita sostener el teléfono entre la oreja y el hombro mientras hablas. En cambio, usa auriculares o un teléfono con altavoz.
Si fumas, deja de hacerlo. Fumar puede generar un mayor riesgo de desarrollar dolor de cuello.
Evita llevar bolsas pesadas con tiras en el hombro. El peso puede tensionar el cuello.
Duerme en una buena posición. La cabeza y el cuello deben estar alineados con el cuerpo. Usa una almohada pequeña debajo del cuello. Intenta dormir boca arriba con los muslos elevados sobre almohadas, lo que aplanará los músculos de la columna vertebral.

Enfermedad degenerativa de la columna vertebral cervical

La espondilosis cervical es un término general para referirse al desgaste relacionado con la edad que afecta los discos intervertebrales del cuello. A medida que los discos se deshidratan y se encogen, aparecen signos de artrosis, incluso protuberancias óseas a lo largo de los bordes de los huesos (osteofitos).

La espondilosis cervical es muy frecuente y empeora con la edad. Más del 85 por ciento de las personas de más de 60 años tienen espondilosis cervical.

La mayoría no experimenta síntomas por estos problemas. Cuando sí hay síntomas, a menudo, los tratamientos no quirúrgicos son efectivos.

Cuadro clínico

Para la mayoría de las personas la espondilosis cervical no causa síntomas. Si hay síntomas, generalmente comprenden dolor y rigidez en el cuello.

A veces, la espondilosis cervical provoca un estrechamiento del espacio que necesitan la médula espinal y las raíces nerviosas que pasan por la espina dorsal y van al resto del cuerpo. Si la médula espinal o las raíces nerviosas se pinzan, puedes experimentar lo siguiente:

Hormigueo, entumecimiento y debilidad en los brazos, las manos, las piernas o los pies.
Falta de coordinación y dificultad para caminar.
Pérdida del control de la vejiga o de los intestinos.

Cuándo consultar al médico

Busca atención médica si notas la aparición repentina de entumecimiento o debilidad, o pérdida del control de la vejiga o de los intestinos. 

Causas

A medida que envejeces, los huesos y el cartílago que forman la columna vertebral y el cuello se desgastan y desgarran gradualmente. Estos cambios pueden comprender:

Discos deshidratados

Los discos actúan como amortiguadores entre las vértebras de la columna vertebral. Hacia los 40 años, los discos vertebrales de la mayoría de las personas comienzan a deshidratarse y a encogerse, lo que crea mayor contacto de los huesos entre las vértebras.

Hernias de disco

La edad también afecta la parte externa de los discos vertebrales. A menudo aparecen grietas que causan una protuberancia o una hernia discal, lo que a veces puede ejercer presión en la médula espinal y en las raíces nerviosas.

Osteofitos

La degeneración discal a menudo causa que la columna vertebral produzca cantidades adicionales de hueso en un intento equivocado de fortalecer la columna vertebral. Estos osteofitos a veces pueden pinzar la médula espinal y las raíces nerviosas.

Ligamentos rígidos

Los ligamentos son cordones de tejido que conectan un hueso con otro. Los ligamentos de la columna vertebral pueden ponerse rígidos con la edad y hacer que el cuello sea menos flexible.

Factores de riesgo

Edad

La espondilosis cervical es una parte normal del envejecimiento.

El trabajo

Los trabajos que requieren hacer movimientos repetitivos del cuello, adoptar una postura incómoda o trabajar mucho en cosas que se encuentran por encima de la cabeza aumentan la tensión del cuello.

Lesiones en el cuello

Las lesiones anteriores del cuello parecen aumentar el riesgo de espondilosis cervical.

Factores genéticos

Algunos miembros de determinadas familias experimentarán más de estos cambios con el tiempo, mientras que otros no.

Tabaquismo

Fumar se ha relacionado con un mayor padecimiento de dolor de cuello.

Complicaciones

Si la médula espinal o las raíces nerviosas se comprimen gravemente como resultado de espondilosis cervical, el daño puede ser permanente.

Qué puedes hacer

Anota tus síntomas y cuándo comenzaron.
Anota tu información médica más importante, incluso otras enfermedades.
Anota tu información personal más importante, incluso lo que te genere mayor estrés o cualquier cambio reciente en tu vida.
Haz una lista de todos tus medicamentos, vitaminas y suplementos.
Averigua si algún miembro de tu familia tuvo problemas similares.
Pídele a un familiar o amigo que te acompañe, para que te ayude a recordar lo que te diga el médico.
Escribe preguntas para hacerle al médico.

Preguntas para hacerle al médico 

¿Cuál es la causa más probable de mis síntomas?
¿Qué tipo de pruebas necesito hacerme?
¿Qué tratamientos hay disponibles?
Tengo otros problemas de salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlarlos de manera conjunta?
Además de las preguntas que preparaste para hacerle a tu médico, no dudes en hacer otras preguntas.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas. Estar preparado para responderlas puede dejar tiempo para repasar los puntos que quieres hablar en detalle. Es posible que te pregunte:

¿Dónde te duele exactamente el cuello?
¿Tuviste episodios anteriores de dolor similar que, con el tiempo, desaparecieron?
¿Experimentaste algún cambio en el control de la vejiga o de los intestinos?
¿Experimentaste hormigueo o debilidad en los brazos, las manos, las piernas o los pies?
¿Tienes dificultad para caminar?
¿Qué medidas de cuidado personal probaste? ¿Alguna te ayudó?
¿Cuáles son tus ocupaciones, pasatiempos y actividades recreativas?
¿Alguna vez tuviste hiperextensión cervical u otra lesión en el cuello?

Análisis y diagnóstico

Posiblemente tu médico comience con una exploración física que comprenda:

Control de la amplitud de movimiento del cuello.

Análisis de los reflejos y la fuerza muscular para averiguar si hay presión sobre los nervios raquídeos o la médula espinal.

Observación de cómo caminas para ver si la compresión espinal afecta la marcha.

Pruebas de diagnóstico por imágenes

Las pruebas de diagnóstico por imágenes pueden proporcionar información detallada para guiar el diagnóstico y el tratamiento. El médico podría recomendarte:

Radiografía de cuello. Una radiografía puede mostrar alteraciones, por ejemplo, osteofitos, que indiquen espondilosis cervical. La radiografía de cuello también puede descartar causas raras y más graves de dolor de cuello y rigidez, como tumores, infecciones o fracturas.
Tomografía computarizada (TC). La TC puede proporcionar imágenes más detalladas, en particular de los huesos.
Resonancia magnética (RM). La RM puede ayudar a identificar las zonas donde los nervios podrían estar pinzados.
Mielografía. Se inyecta un tinte marcador radioactivo en el conducto vertebral para proporcionar imágenes radiográficas o por tomografía computarizada más detalladas.

Análisis de función nerviosa

El médico puede recomendarte análisis para determinar si las señales nerviosas viajan adecuadamente a los músculos. Los análisis de la función nerviosa comprenden:

Electromiografía. Este análisis mide la actividad eléctrica en los nervios mientras transmiten mensajes a los músculos cuando estos se contraen y cuando están en reposo.

Estudio de conducción nerviosa. Los electrodos se adhieren a la piel por encima del nervio a estudiar. Se pasa una pequeña descarga a través del nervio para medir la fuerza y velocidad de las señales nerviosas.

Tratamiento farmacológico

El tratamiento de la espondilosis cervical depende de la gravedad de los signos y síntomas. El objetivo del tratamiento es aliviar el dolor, ayudarte a mantener tus actividades habituales tanto como sea posible y evitar lesiones permanentes a la médula espinal y los nervios.

Medicamentos

Si los analgésicos de venta libre no ayudan, el médico puede recetarte:

Medicamentos antiinflamatorios no esteroides. Es posible que necesites ibuprofeno o naproxeno sódico bajo prescripción médica para aliviar el dolor y la inflamación.
Corticoesteroides. Los medicamentos orales, como la prednisona, pueden ayudar a aliviar el dolor. Si el dolor es intenso, el médico puede sugerir inyecciones de esteroides.
Relajantes musculares. Determinados medicamentos, como la ciclobenzaprina y el metocarbamol, pueden ayudar a aliviar los espasmos musculares en el cuello.
Medicamentos anticonvulsivos. Algunos tipos de medicamentos para la epilepsia, como la gabapentina y la pregabalina, pueden atenuar el dolor de los nervios dañados.
Antidepresivos. Se ha demostrado que determinados medicamentos antidepresivos ayudan a aliviar el dolor de cuello de la espondilosis cervical.

Terapia

Un fisioterapeuta puede enseñarte ejercicios para ayudar a elongar y fortalecer los músculos del cuello y los hombros. Algunas personas con espondilosis cervical se benefician de la tracción, que puede ayudar a proporcionar más espacio dentro de la columna vertebral si las raíces nerviosas tienen pinzamientos.

Acupuntura

El médico podría recomendarte que pruebes la acupuntura para disminuir el dolor. La acupuntura debe ser realizada por un profesional de acupuntura con licencia.

Cirugía

Si el tratamiento conservador falla o si los signos y síntomas neurológicos (como debilidad en los brazos o las piernas) empeoran, es posible que necesites cirugía para crear más espacio para la médula espinal y las raíces nerviosas.

La cirugía puede comprender:

Quitar una hernia de disco u osteofitos
Quitar parte de una vértebra
Fusionar un segmento del cuello mediante injerto óseo y dispositivos prostéticos

Estilo de vida y remedios caseros

Ejercicio regular. Mantener la actividad ayudará a acelerar la recuperación, incluso si tienes que modificar algunos de tus ejercicios de manera temporal debido al dolor de cuello. Las personas que caminan a diario tienen menos probabilidades de experimentar dolor de cuello y lumbalgia.

Analgésicos de venta libre. El ibuprofeno, el naproxeno sódico o el paracetamol, muchas veces son suficientes para controlar el dolor relacionado con la espondilosis cervical.

Calor o frío. La aplicación de calor o de frío en el cuello puede aliviar el dolor en los músculos de esa zona.

Dispositivo de inmovilización blando para el cuello. El dispositivo de inmovilización permite que los músculos del cuello descansen. Sin embargo, un dispositivo de inmovilización para el cuello debería usarse solo durante cortos períodos porque, con el tiempo, puede debilitar los músculos de esa zona.

Dolor de cabeza

El dolor de cabeza se presenta en cualquier región de la cabeza. Los dolores de cabeza pueden afectar uno o ambos lados de la cabeza, aparecer puntualmente en una ubicación determinada, extenderse desde un punto hacia el resto de la cabeza o ejercer presión en la cabeza.

El dolor de cabeza puede manifestarse como un dolor intenso, una sensación de pulsación o un dolor leve y continuo. Los dolores de cabeza pueden desarrollarse en forma gradual o repentina, y pueden durar desde menos de una hora hasta varios días.

Tus síntomas de dolor de cabeza pueden ayudar al médico a determinar su causa y el tratamiento adecuado. La mayoría de los dolores de cabeza no son el resultado de una enfermedad grave, pero algunos pueden deberse a una enfermedad que ponga en riesgo la vida y que requiera atención de urgencia.

Busca atención de urgencia

Un dolor de cabeza puede ser un síntoma de un trastorno grave, como un accidente cerebrovascular, meningitis o encefalitis.

Ve a una sala de urgencias de un hospital o llama al 911 o a tu número local de emergencias si experimentas el peor dolor de cabeza de tu vida, un dolor de cabeza repentino e intenso, o un dolor de cabeza acompañado por lo siguiente:

  • Confusión o problemas para comprender el habla
  • Desmayo
  • Fiebre alta, de más de 102 °F a 104 °F (39 °C a 40 °C)
  • Entumecimiento, debilidad o parálisis de un lado del cuerpo
  • Rigidez en el cuello
  • Problemas para ver
  • Problemas para hablar
  • Problemas para caminar
  • Náuseas o vómitos (si no se relacionan claramente con una gripe o una resaca)

Programa una visita con un médico

Consulta con un médico si experimentas dolores de cabeza que:

  • Ocurren con mayor frecuencia que lo usual
  • Son más intensos que lo usual
  • Empeoran o no mejoran con el uso adecuado de medicamentos de venta libre
  • Te impiden trabajar, dormir o participar en actividades normales
  • Te provocan angustia, y te gustaría encontrar opciones de tratamiento que te permitan controlarlos mejor

Neuralgia del nervio trigémino

Parálisis facial

La parálisis facial provoca una debilidad repentina en tus músculos faciales. Esto hace que parezca que se te cae la mitad de la cara. Sonríes solamente de un lado, y el ojo que se encuentra de ese lado se resiste a cerrarse.

La parálisis facial, también denominada «parálisis de Bell», se puede producir a cualquier edad. No se conoce la causa exacta, pero se cree que es el resultado de la hinchazón e inflamación del nervio que controla los músculos de un lado de la cara. Puede ser una reacción que tiene lugar luego de una infección viral.

En la mayoría de las personas, la parálisis facial es temporal. Por lo general, los síntomas mejoran a las pocas semanas, y la recuperación total se produce aproximadamente en seis meses. Una pequeña cantidad de personas continúan teniendo algunos de los síntomas de la parálisis facial durante toda la vida. Rara vez puede volver a ocurrir una parálisis facial.

Cuadro clínico

Los signos y síntomas de la parálisis facial son repentinos y pueden comprender lo siguiente:

Comienzo repentino de debilidad leve a parálisis total en un lado de la cara, que puede ocurrir en horas o días.
Caída facial y dificultad para realizar expresiones faciales, como cerrar el ojo o sonreír.
Babeo.
Dolor alrededor de la mandíbula o detrás de la oreja del lado afectado.
Incremento de la sensibilidad al sonido en el lado afectado.
Dolor de cabeza.
Disminución de la capacidad de sentir el gusto.
Alteraciones en la cantidad de lágrimas y saliva que produces.
Rara vez la parálisis facial puede afectar los nervios que se encuentran en ambos lados de la cara.

Causas

Si bien la causa exacta de la parálisis facial no está clara, por lo general, se asocia con la exposición a una infección viral. Los virus que se vinculan a la parálisis facial son los que causan lo siguiente:

Herpes labial y genital (herpes simple)
Varicela y herpes zóster
Mononucleosis (Epstein-Barr)
Infecciones por citomegalovirus
Enfermedades respiratorias (adenovirus)
Sarampión alemán (rubéola)
Paperas (el virus de las paperas)
Influenza (influenza B)
Exantema vírico de manos, pies y boca (virus de Coxsackie)

En el caso de la parálisis facial, el nervio que controla los músculos faciales y que pasa por un conducto estrecho de hueso en su camino hacia la cara se inflama y se hincha; por lo general, esto se relaciona con una infección viral. Además de los músculos faciales, el nervio afecta las lágrimas, la saliva, el gusto y el huesillo que se encuentra en medio del oído.

Factores de riesgo

La parálisis facial ocurre más seguido en personas que:

Están embarazadas, sobre todo, durante el tercer trimestre, o que están en la primera semana posterior al parto.
Tienen una infección en las vías respiratorias superiores, como influenza o un resfrío.
Tienen diabetes.
Asimismo, algunas personas que tienen ataques recurrentes de parálisis facial, que son raros, tienen antecedentes familiares de ataques recurrentes. En estos casos, es posible que haya una predisposición genética a la parálisis facial.

Complicaciones

Los casos leves de parálisis facial normalmente desaparecen dentro de un mes, pero la recuperación de los casos más graves que provocan parálisis total es distinta. Las complicaciones pueden ser las siguientes:

Daño irreversible a los nervios faciales.

El rebrote mal direccionado de las fibras nerviosas, que provoca la contracción involuntaria de ciertos músculos cuando tratas de mover otros (sincinesia), por ejemplo, cuando sonríes, puede que se cierre el ojo del lado afectado.

Ceguera parcial o total del ojo que no se cierra por exceso de sequedad y fricción sobre la córnea, que es la capa protectora transparente del ojo.

Si tienes dolor facial:

Toma analgésicos de venta libre. La aspirina, el ibuprofeno o el paracetamol, pueden aliviar el dolor.
Aplica calor húmedo. Colocar un paño humedecido con agua tibia en la cara varias veces al día puede ayudar a aliviar el dolor.

Si tu ojo no se cierra del todo, intenta estas sugerencias:

Usa tu dedo para cerrar tu ojo repetidas veces durante el día.
Usa gotas lubricantes para los ojos.
Durante el día, usa anteojos para proteger tu ojo.
Usa un parche en el ojo a la noche.

Análisis y diagnóstico

No hay pruebas específicas para la parálisis facial. El médico te revisará el rostro y te pedirá que muevas los músculos de la cara al cerrar los ojos, levantar las cejas, mostrar los dientes y fruncir el ceño, entre otros movimientos.

Otras enfermedades, como un accidente cerebrovascular, las infecciones, la enfermedad de Lyme y los tumores, también pueden causar debilidad muscular, que se puede confundir con la parálisis facial. Si no queda claro el origen de tus síntomas, es posible que el médico te recomiende hacerte otras pruebas, como las siguientes:

Electromiografía. Esta prueba puede confirmar la presencia de lesión a los nervios y determinar su gravedad. La electromiografía mide la actividad eléctrica de un músculo en respuesta a un estímulo y la naturaleza y velocidad de la conducción de los impulsos eléctricos a lo largo del nervio.

Exploraciones por imágenes. En ocasiones será necesario realizar una resonancia magnética (RM) o una tomografía computarizada (TC) a fin de descartar otras posibles fuentes de presión sobre los nervios faciales, como son los tumores o las fracturas de cráneo.

Tratamiento farmacológico

La mayoría de las personas con parálisis facial se recupera por completo, con o sin tratamiento. No existe un tratamiento que sea adecuado para todos, pero el médico puede recomendarte medicamentos o terapia física para ayudar a acelerar tu recuperación. La cirugía es una opción poco frecuente para la parálisis facial.

Los medicamentos más utilizados para tratar la parálisis facial comprenden los siguientes:

Los corticoesteroides, como la prednisona, son agentes antiinflamatorios fuertes

Si pueden reducir la hinchazón del nervio facial, entrará de manera más cómoda en el conducto óseo que lo rodea. Los corticoesteroides funcionan mejor si se comienzan a tomar luego de algunos días del comienzo de los síntomas.

Medicamentos antivirales

La función de los antivirales todavía no está establecida. Los antivirales solos demostraron no tener ningún beneficio en comparación con el placebo. Los antivirales combinados con los esteroides tampoco aparentan tener beneficios.

Sin embargo, a pesar de esto, el valaciclovir se da junto con la prednisona a las personas con parálisis facial grave.

Fisioterapia

Los músculos paralizados se pueden encoger y acortar y provocar así contracturas permanentes. Un fisioterapeuta puede enseñarte a masajear y ejercitar los músculos faciales para ayudar a prevenir que esto ocurra.

Cirugía

En el pasado, se realizaba una cirugía de descompresión para aliviar la presión en el nervio facial, que abría el conducto óseo por el que pasa el nervio. En la actualidad, no se recomienda la cirugía de descompresión. La lesión del nervio facial y la pérdida permanente de la audición son riesgos posibles relacionados con esta cirugía.

En casos excepcionales, se puede necesitar cirugía plástica para corregir los problemas persistentes del nervio facial. 

El tratamiento en el hogar puede comprender lo siguiente:

Proteger el ojo que no puedes cerrar. Utilizar gotas lubricantes para los ojos durante el día y un ungüento a la noche te ayudará a mantener el ojo humectado. Utilizar lentes o gafas durante el día y un parche en el ojo a la noche puede ayudarte a evitar que te toques o rasques el ojo.
Tomar analgésicos de venta libre. La aspirina, ibuprofeno o paracetamol pueden aliviar el dolor.
Aplicar calor húmedo. Colocar un paño humedecido con agua tibia en la cara varias veces al día puede ayudar a aliviar el dolor.
Realizar los ejercicios de fisioterapia. Masajear y ejercitar la cara de acuerdo con las recomendaciones de tu terapeuta puede ayudarte a relajar los músculos faciales.

Medicina alternativa

Técnicas de relajación. Relajarse por medio de técnicas, como la meditación y el yoga, puede aliviar la tensión en los músculos y el dolor crónico.

Acupuntura. La colocación de agujas pequeñas en puntos específicos de la piel ayuda a estimular los nervios y los músculos, lo que puede ofrecer cierto alivio.

Capacitación en biorretroalimentación. Al enseñarte a usar tus pensamientos para controlar el cuerpo, puedes obtener mayor control de los músculos faciales.

Terapia de vitaminas. Las vitaminas B12, B6 y el cinc pueden ayudar al crecimiento de los nervios.

Espasmo hemifacial

Neuralgia post-herpética

Trastornos del equilibrio

Los problemas del equilibrio son afecciones que te hacen sentir inestable o mareado. Si estás parado, sentado o recostado, podrías tener la sensación de estar moviéndote, girando o flotando. Si estás caminando, podrías tener una sensación repentina de que te caes o una sensación general de inestabilidad.

Muchos sistemas del organismo (incluso los músculos, las articulaciones, el órgano del equilibrio en el oído interno, los nervios, el corazón y los vasos sanguíneos) deben funcionar con normalidad para que puedas mantener el equilibrio. Cuando los sistemas no funcionan bien, puedes tener problemas del equilibrio.

Muchas enfermedades pueden provocar problemas de equilibrio. Sin embargo, la mayoría de los problemas del equilibrio ocurre por problemas en el órgano periférico del equilibrio en el oído interno (sistema vestibular).

Algunos signos y síntomas de problemas del equilibrio son:

Sensación de movimiento o vueltas (vértigo).
Sensación de desmayo (presíncope).
Pérdida del equilibrio (desequilibrio).
Mareos

Causas

Diversos trastornos pueden causar problemas de equilibrio. La causa de los problemas de equilibrio, normalmente, se relaciona con el signo o el síntoma específico.

Sensación de movimiento o vueltas (vértigo)

El vértigo se puede asociar con varios trastornos, entre ellos:

Vértigo postural paroxístico benigno

El vértigo postural paroxístico benigno es la causa más frecuente de vértigo. Puedes tener la sensación de que todo da vueltas al girar en la cama o al llevar la cabeza hacia atrás para mirar hacia arriba.

Enfermedad de Ménière

Aparte de episodios repentinos y graves de vértigo, la enfermedad de Ménière puede ocasionar pérdida de la audición fluctuante, zumbido o sensación de tener el oído tapado. La enfermedad de Ménière es rara y, en general, se desarrolla en personas de entre 20 y 60 años.

Migraña

La migraña puede causar mareos y sensibilidad al movimiento (migraña vestibular). La migraña es una causa frecuente de los mareos.

Neurinoma del acústico

Este tumor no canceroso (benigno) de crecimiento lento se desarrolla en un nervio que afecta la audición y el equilibrio. Puedes experimentar mareos o pérdida del equilibrio, pero los síntomas más frecuentes son pérdida de la audición y zumbido en el oído. El neurinoma del acústico es un trastorno poco frecuente.

Neuritis vestibular

Este trastorno inflamatorio, probablemente, causado por un virus, puede afectar los nervios de la parte del oído interno que se ocupa del equilibrio. Los síntomas suelen ser graves y persistentes, y comprenden náuseas y dificultad para caminar. Los síntomas pueden estar presentes durante semanas y mejorar de a poco en forma natural.

Síndrome de Ramsay Hunt

También conocida como «herpes zóster ótico», esta enfermedad se desarrolla cuando una infección por zóster afecta el nervio facial cerca de una de las orejas. Puedes experimentar vértigo, dolor de oído y pérdida de la audición.

Lesión en la cabeza

Puedes experimentar vértigo debido a una conmoción o a otra lesión en la cabeza.

Mareos por movimiento

Puedes experimentar mareos en botes, en automóviles, en aviones o en juegos de parques de diversiones.

Mareo postural fóbico persistente

Este trastorno ocurre, frecuentemente, con otros tipos de vértigo. Los síntomas pueden ser inestabilidad o sensación de movimientos en la cabeza. Los síntomas suelen empeorar al observar objetos en movimiento, al leer o al estar en entornos que plantean un desafío para la visión, como un centro comercial.

Sensación de desmayo (presíncope)

El presíncope se puede asociar con lo siguiente:

Hipotensión ortostática (hipotensión postural)

A algunas personas, al pararse o levantarse muy rápido, les puede bajar considerablemente la presión arterial, y esto causa un presíncope.

Enfermedad cardiovascular

Los ritmos cardíacos anormales (arritmia cardíaca), los vasos sanguíneos estrechos u obstruidos, un músculo cardíaco engrosado (cardiomiopatía hipertrófica) o un volumen sanguíneo disminuido pueden reducir el flujo sanguíneo y causar un presíncope.

Pérdida del equilibrio (desequilibrio)

Perder el equilibrio al caminar o sentirse inestable puede ser producto de lo siguiente:

Problemas vestibulares

Las anomalías en el oído interno pueden causar la sensación de que la cabeza flota o pesa e inestabilidad en la oscuridad.

Lesión a los nervios de las piernas (neuropatía periférica)

Las lesiones pueden generar dificultades para caminar.

Problemas articulares, musculares o de visión

La debilidad muscular y las articulaciones inestables pueden contribuir a la pérdida del equilibrio. Los problemas de visión pueden causar desequilibrio.

Medicamentos

El desequilibrio puede ser un efecto secundario de determinados medicamentos.

Ciertas enfermedades neurológicas. Entre ellas, la espondilosis cervical y la enfermedad de Parkinson. 

Mareos

Las posibles causas de la sensación de mareo o aturdimiento pueden ser:

Problemas en el oído interno

Las anomalías del sistema vestibular pueden causar una sensación de flotar u otra sensación de movimiento falsa.

Trastornos psiquiátricos

La depresión (trastorno depresivo mayor), la ansiedad y otros trastornos psiquiátricos pueden provocar mareos.

Respiración rápida anormal (hiperventilación)

Esta afección suele presentarse junto con otros trastornos de ansiedad y puede causar aturdimiento.

Medicamentos

El aturdimiento puede ser un efecto secundario de determinados medicamento

Tratamiento

El tratamiento depende de la causa de tus problemas de equilibrio. El tratamiento puede comprender:

Ejercicios para volver a entrenar el equilibrio (rehabilitación vestibular)

Los terapeutas capacitados en problemas de equilibrio diseñan un programa personalizado que consiste en volver a entrenar el equilibrio y en hacer ejercicios. La terapia puede ayudarte a compensar el desequilibrio, a adaptarte a un equilibrio reducido y a mantener la actividad física. Para evitar las caídas, el terapeuta puede recomendarte usar un dispositivo que te ayude a mantener el equilibrio, como un bastón, y también recomendarte maneras de reducir el riesgo de que te caigas en tu casa.

Procedimientos de posicionamiento

Si tienes vértigo postural paroxístico benigno, el médico podría llevar a cabo un procedimiento denominado «reposicionamiento canalicular» para extraer partículas del oído interno y para depositarlas en una región diferente del oído. Este procedimiento requiere maniobrar la posición de la cabeza.

Dieta y cambios en el estilo de vida

Si tienes la enfermedad de Ménière o migrañas, con frecuencia, se sugieren cambios en la dieta para aliviar los síntomas. Si experimentas hipotensión ortostática, podrías necesitar ingerir más líquidos o usar medias de compresión.

Tratamiento farmacológico

Si tienes episodios de vértigo graves que duran horas o días, posiblemente te receten medicamentos para controlar los mareos y los vómitos.

Cirugía. Si tienes la enfermedad de Ménière o un neurinoma del acústico, el equipo de tratamiento posiblemente te recomiende cirugía. La radiocirugía estereotáctica podría ser una opción para algunas personas con neurinoma del acústico. Este procedimiento transmite radiación con precisión al tumor y no requiere una incisión.

Tumores pituitarios

Los tumores pituitarios son crecimientos anormales que se desarrollan en la glándula pituitaria. Algunos tumores pituitarios generan demasiadas hormonas que regulan las funciones importantes del cuerpo. Algunos tumores pituitarios pueden hacer que la glándula pituitaria produzca niveles más bajos de hormonas.

La mayoría de los tumores pituitarios son crecimientos no cancerosos (benignos), también llamados adenomas. Estos permanecen en la glándula pituitaria o en los tejidos que la rodean y no se diseminan a otras partes del cuerpo.

Existen varias opciones de tratamiento para los tumores pituitarios, que incluyen extirpar el tumor, controlar su crecimiento y tratar los niveles hormonales con medicamentos. Tu médico podría recomendar observación o un enfoque de “esperar y ver”.

Cuadro clínico

No todos los tumores pituitarios provocan síntomas. Los tumores pituitarios que producen hormonas (funcionales) pueden provocar diversos signos y síntomas según la hormona que produzcan. Los signos y síntomas de los tumores pituitarios que no producen hormonas (no funcionales) se relacionan con su crecimiento y la presión que ejercen sobre otras estructuras.

Los tumores pituitarios grandes, aquellos que miden alrededor de 1 centímetro (poco menos de media pulgada) o más, se conocen como macroadenomas. Los tumores más pequeños se denominan microadenomas. Debido al tamaño de los macroadenomas, pueden ejercer presión sobre la glándula pituitaria normal y las estructuras cercanas. 

Signos y síntomas relacionados con la presión del tumor

Entre los signos y síntomas de presión de un tumor pituitario, se pueden incluir los siguientes:

Dolor de cabeza
Pérdida de la visión, particularmente pérdida de la visión periférica
Síntomas relacionados con cambios en los niveles hormonales
Exceso de funcionamiento

Los tumores pituitarios funcionales provocan un exceso de producción de hormonas. Diferentes tipos de tumores funcionales en la glándula pituitaria provocan signos y síntomas específicos, y, en ocasiones, una combinación de estos.

Deficiencia

Los tumores grandes podrían causar deficiencias hormonales. Los signos y síntomas incluyen:

Náuseas y vómitos
Debilidad
Sensación de frío
Ausencia o reducción de la frecuencia de los periodos menstruales
Disfunción sexual
Mayor cantidad de orina
Pérdida o aumento de peso involuntarios
Tumores de secreción de la hormona adrenocorticotropa (ACTH)

Estos tumores producen la hormona adrenocorticotropa, que estimula las glándulas suprarrenales para producir la hormona cortisol. El síndrome de Cushing deriva de la producción excesiva de cortisol por parte de las glándulas suprarrenales. Entre los posibles signos y síntomas del síndrome de Cushing, se incluyen los siguientes:

Acumulación de grasa alrededor de la sección media del cuerpo y la parte superior de la espalda
Redondez exagerada del rostro
Adelgazamiento de los brazos y las piernas
Presión arterial alta
Alto nivel de azúcar en sangre
Acné
Debilitamiento de huesos
Hematomas
EstríasAnsiedad, irritabilidad o depresión

Tumores de secreción de la hormona del crecimiento

Estos tumores producen hormona del crecimiento en exceso (acromegalia), que puede provocar lo siguiente:

Endurecimiento de las características faciales
Agrandamiento de las manos y los pies
Exceso de sudoración
Alto nivel de azúcar en sangre
Problemas cardíacos
Dolor en las articulaciones
Dientes desalineados
Aumento del vello corporal
Los niños y adolescentes podrían crecer demasiado rápido o desarrollar una estatura excesiva.

Tumores de secreción de la prolactina

La producción excesiva de prolactina de un tumor pituitario (prolactinoma) puede causar una reducción de los niveles normales de las hormonas sexuales: estrógeno en las mujeres y testosterona en los hombres. El exceso de prolactina en la sangre afecta a los hombres y las mujeres de manera diferente.

En las mujeres, un prolactinoma podría causar lo siguiente:

Periodos menstruales irregulares
Ausencia de periodos menstruales
Secreción lechosa de las mamas

En los hombres, un tumor que produce prolactina podría causar hipogonadismo. Entre los signos y síntomas, se incluyen los siguientes:

Disfunción eréctil
Disminución del recuento de espermatozoides
Pérdida del deseo sexual
Crecimiento de las mamas

Tumores de secreción de la hormona estimulante de la tiroides

Cuando un tumor pituitario produce hormona estimulante de la tiroides en exceso, la glándula tiroidea produce demasiada hormona tiroxina. Esta es una causa poco frecuente de hipertiroidismo o enfermedad de la tiroides hiperactiva. El hipertiroidismo puede acelerar el metabolismo del organismo y provocar lo siguiente:

Pérdida de peso
Taquicardia o arritmia
Nerviosismo o irritabilidad
Deposiciones frecuentes
Exceso de sudoración

¿Cuándo debes consultar a un médico?

Si desarrollas signos y síntomas que podrían asociarse con un tumor pituitario, consulta a tu médico. Los tumores pituitarios a menudo pueden tratarse para que los niveles hormonales regresen a la normalidad y aliviar los signos y síntomas.

Si sabes que en tu familia hay antecedentes de neoplasia endocrina múltiple, tipo 1, habla con tu médico sobre las pruebas periódicas que podrían ayudar a detectar un tumor pituitario de forma temprana.

Factores de riesgo

Las personas con antecedentes familiares de determinadas afecciones hereditarias, como neoplasia endocrina múltiple, tipo 1, tienen un mayor riesgo de tener tumores pituitarios. En esta enfermedad, se producen múltiples tumores en diversas glándulas del sistema endocrino. Se ofrece hacer pruebas genéticas para este trastorno.

Complicaciones

Los tumores pituitarios generalmente no crecen ni se diseminan de manera extensa. Sin embargo, pueden afectar tu salud y posiblemente provocar lo siguiente:

Cambios en la visión

Un tumor pituitario puede ejercer presión sobre los nervios ópticos.

Deficiencia hormonal permanente

La presencia de un tumor pituitario o la extirpación de uno pueden alterar el suministro hormonal de forma permanente, que quizás deba reemplazarse con medicamentos hormonales.

Una complicación poco frecuente, pero posiblemente grave, de un tumor pituitario es la apoplejía pituitaria, cuando se produce un sangrado repentino hacia el tumor. Se siente como el dolor de cabeza más intenso que hayas tenido. La apoplejía pituitaria requiere de tratamiento de emergencia, generalmente con corticoesteroides y posiblemente cirugía.

Diagnóstico

Los tumores pituitarios a menudo no se diagnostican dado que sus síntomas se parecen a los de otras afecciones. Y algunos tumores pituitarios se detectan a partir de pruebas médicas para otras afecciones.

Para diagnosticar un tumor pituitario, tu médico posiblemente haga una historia clínica detallada y un examen físico. Podría solicitar estudios tales como los siguientes:

Análisis de sangre y orina

Pueden determinar si tiene exceso de producción o deficiencia de hormonas.

Imágenes cerebrales

Una tomografía computada (TC) o una resonancia magnética (RM) del cerebro pueden ayudar al médico a determinar la ubicación y el tamaño de un tumor pituitario.

Pruebas de la visión

Pueden determinar si un tumor pituitario ha alterado tu vista o visión periférica.

Además, tu médico podría derivarte a un endocrinólogo para hacer pruebas más amplias.

Tratamient

Muchos tumores pituitarios no requieren de tratamiento. El tratamiento de los que sí requieren depende del tipo de tumor, su tamaño y cuánto ha crecido en el cerebro. Tu edad y estado de salud general también son factores.

El tratamiento generalmente es quirúrgico, conlleva un equipo de expertos médicos, que posiblemente incluyen un cirujano de cerebro (neurocirujano), un especialista del sistema endocrino (endocrinólogo) y un radioncólogo. Los médicos generalmente usan cirugía, radioterapia y medicamentos, ya sea solos o en combinación, para tratar un tumor pituitario y regresar la producción de hormonas a niveles normales.

Tratamiento farmacológico

El tratamiento con medicamentos podría ayudar a bloquear el exceso de secreción hormonal y, en ocasiones, a encoger determinados tipos de tumores pituitarios:

Tumores de secreción de la prolactina (prolactinomas)

Los medicamentos cabergolina y bromocriptina, disminuyen la secreción de prolactina y, a menudo, reducen el tamaño de los tumores. Los posibles efectos secundarios incluyen somnolencia, mareos, náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento, confusión y depresión. Algunas personas desarrollan conductas compulsivas, como apostar, mientras toman estos medicamentos.

Tumores de secreción de la hormona del crecimiento

Hay dos tipos de medicamentos disponibles para estos tipos de tumores pituitarios; son especialmente útiles si una cirugía no ha sido satisfactoria para la normalización de la producción de hormona del crecimiento. Un tipo de medicamento conocido como análogo de la somatostatina, produce una reducción de la producción de la hormona del crecimiento y puede encoger el tumor.Se administran como inyecciones, generalmente cada 4 semanas.

Estos medicamentos pueden provocar efectos secundarios, como náuseas, vómitos, diarrea, dolor de estómago, mareos, dolor de cabeza y dolor en el sitio de inyección. Muchos de estos efectos secundarios mejoran o incluso desaparecen con el tiempo. También pueden provocar cálculos biliares y pueden empeorar la diabetes mellitus.

Reemplazo de las hormonas pituitarias

Si un tumor pituitario o una cirugía para extirparlo reduce la producción de hormonas, posiblemente necesitará hormonas de reemplazo para mantener niveles hormonales normales. Algunas personas que reciben radioterapia también necesitan reemplazo hormonal pituitario.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Es normal que tú y tu familia se hagan preguntas durante todo el diagnóstico y tratamiento de un tumor pituitario. El proceso puede ser abrumador y aterrador. Por esta razón, es importante obtener la mayor cantidad posible de información acerca de tu afección. Cuánto más sepan y comprendan tú y tu familia sobre cada aspecto de tu atención, mejor.

También puede resultarte útil compartir tus sentimientos con otras personas que estén atravesando situaciones similares. Consulta para ver si en tu área hay disponibles grupos de apoyo para personas con tumores pituitarios y sus familias. Los hospitales a menudo patrocinan estos grupos. Tu equipo médico quizás también pueda ayudarte a encontrar el apoyo emocional que puedes necesitar.

Cómo prepararte para la consulta

Probablemente, lo primero que harás será consultar a tu médico de atención primaria. Si tu médico encuentra evidencia de un tumor pituitario, podría recomendarte consultar a varios especialistas, como un cirujano de cerebro (neurocirujano) o un médico que se especialice en trastornos del sistema endocrino (endocrinólogo). 

En el caso de un tumor pituitario, estas son preguntas para hacerle al médico:

¿Qué puede haber causado mis síntomas o mi enfermedad?
¿Cuáles son otras posibles causas?
¿Qué especialistas debería ver?
¿Qué análisis necesito?
¿Cuál es el mejor plan de acción?
¿Qué alternativas hay al enfoque principal sugerido?
Tengo estos otros trastornos de salud. ¿Cómo puedo manejarlos de forma conjunta?
¿Existen restricciones que tengo que seguir?
¿Existen folletos u otro material impreso que pueda tener? ¿Qué sitios web me recomienda?

No dudes en hacer otras preguntas. 

Qué puedes esperar de tu médico

Es probable que tu médico te haga varias preguntas, entre ellas:

¿Cuándo comenzaron tus síntomas?
¿Han sido continuos u ocasionales?
¿Cuán agudos son tus síntomas?
¿Hay algo que parezca mejorar los síntomas?
¿Hay algo que parezca empeorar los síntomas?

Tumores del cerebro

Un tumor cerebral es una masa o bulto de células anormales que se encuentra en tu cerebro o cerca de él. Existen varios tipos de tumores cerebrales. Algunos tumores cerebrales no son cancerosos (benignos) y algunos tumores sí lo son (malignos). Los tumores cerebrales se pueden originar en tu cerebro (tumores cerebrales primarios) o el cáncer se puede originar en otras partes de tu cuerpo y luego extenderse hasta el cerebro (tumores cerebrales secundarios o metastásicos).

La rapidez del crecimiento de un tumor puede variar en gran medida. La tasa de crecimiento y la ubicación del tumor cerebral determinan cómo afectará el funcionamiento de tu sistema nervioso.

Las opciones de tratamiento del tumor cerebral dependen del tipo de tumor cerebral que tengas, así como también de su tamaño y ubicación.

Cuadro clínico

Los signos y síntomas de un tumor cerebral varían en gran medida y dependen del tamaño, la ubicación y la tasa de crecimiento del tumor cerebral. Entre los signos y síntomas generales que provocan los tumores cerebrales se encuentran los siguientes:

  • nueva aparición o cambio en el patrón de dolores de cabeza;
  • dolores de cabeza que gradualmente se vuelven más frecuentes y más intensos;
  • náuseas o vómitos inexplicables;
  • problemas visuales, como por ejemplo, ver borroso, ver doble o perder la visión periférica;
  • pérdida gradual de la sensibilidad o del movimiento en un brazo o pierna;
  • dificultad para mantener el equilibrio;
  • dificultades para hablar;
  • confusión en asuntos diarios;
  • cambios en la personalidad o el comportamiento;
  • convulsiones, especialmente en personas sin antecedentes de convulsiones;
  • problemas auditivos.

Tumores cerebrales que comienzan en el cerebro

Los tumores cerebrales primarios se originan en el cerebro mismo o en tejidos cercanos, como las membranas que recubren el cerebro (meninges), los nervios craneales, la hipófisis o la glándula pineal.

Los tumores cerebrales primarios comienzan cuando las células normales presentan errores (mutaciones) en su ADN. Estas mutaciones permiten que las células crezcan y se dividan a una mayor velocidad, y continúen viviendo cuando las células sanas morirían. El resultado es una masa de células anormales, que forman un tumor.

Los tumores cerebrales primarios son mucho menos frecuentes que los tumores cerebrales secundarios, en los que el cáncer comienza en otro lado y se disemina al cerebro.

Existen muchos tipos diferentes de tumores cerebrales primarios. Cada uno recibe su nombre según el tipo de células afectadas. Por ejemplo:

  • Gliomas. Estos tumores comienzan en el cerebro o la médula espinal, y comprenden astrocitomas, ependimomas, glioblastomas, oligoastrocitomas y oligodendrogliomas.
  • Meningiomas. Un meningioma es un tumor que surge de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal (meninges). La mayoría de los meningiomas no son cancerosos.
  • Neurinomas del acústico (schwannomas). Estos son tumores benignos que se manifiestan en los nervios que controlan el equilibrio y la audición desde el oído interno hasta el cerebro.
  • Adenomas hipofisarios. Estos son, principalmente, tumores benignos que se manifiestan en la hipófisis, en la base del cerebro. Estos tumores pueden afectar las hormonas hipofisarias y tener efectos en todo el cuerpo.
  • Meduloblastomas. Estos son los tumores cerebrales cancerosos más frecuentes en niños. Un meduloblastoma comienza en la parte inferior trasera del cerebro y tiende a diseminarse a través del líquido cefalorraquídeo. Estos tumores son menos frecuentes en adultos, pero igual se forman.
  • Tumores neuroectodérmicos primitivos. Los tumores neuroectodérmicos primitivos son tumores cancerosos poco frecuentes que comienzan en las células embrionarias (fetales) del cerebro. Pueden formarse en cualquier parte del cerebro.
  • Tumores de células germinativas. Los tumores de células germinativas pueden desarrollarse durante la infancia, cuando se forman los testículos y los ovarios. Sin embargo, algunas veces los tumores de células germinativas se desplazan hacia otras partes del cuerpo, como el cerebro.
  • Craneofaringiomas. Estos tumores no cancerosos poco frecuentes comienzan cerca de la hipófisis del cerebro, la cual secreta hormonas que controlan muchas funciones corporales. A medida que el craneofaringioma crece lentamente, puede afectar a la hipófisis y a otras estructuras cercanas al cerebro.

Los tumores cerebrales secundarios (metastásicos) son tumores que ocurren a raíz de un cáncer que se manifiesta en un principio en otra parte del cuerpo y luego se esparce (hace metástasis) al cerebro.

Los tumores cerebrales secundarios se manifiestan con mayor frecuencia en personas que tienen antecedentes de cáncer. Sin embargo, en casos poco frecuentes, un tumor cerebral metastásico puede ser el primer signo de un cáncer que se inició en otra parte del cuerpo.

Cualquier tipo de cáncer puede esparcirse al cerebro, sin embargo, los tipos más comunes son los siguientes:

  • Cáncer de mama
  • Cáncer de colon
  • Cáncer de riñón
  • Cáncer de pulmón
  • Melanoma

 Factores de riesgo

En la mayoría de las personas que padecen tumores cerebrales primarios, no es clara la causa del tumor. Sin embargo, los médicos han identificado algunos factores que pueden aumentar el riesgo de padecer un tumor cerebral. Entre estos factores se encuentran los siguientes:

  • Tu edad. El riesgo de padecer un tumor cerebral aumenta a medida que envejeces. Los tumores cerebrales son más comunes en adultos de la tercera edad. Sin embargo, un tumor cerebral se puede presentar en personas de cualquier edad. Además, existen ciertos tipos de tumores cerebrales que se presentan casi exclusivamente en los niños.
  • Exposición a la radiación. Quienes han estado expuestos a un tipo de radiación denominado radiación ionizante tienen mayor riesgo de desarrollar un tumor cerebral. Algunos ejemplos de radiación ionizante son la radioterapia que se utiliza para tratar el cáncer y la exposición a la radiación ocasionada por bombas atómicas.

No se ha demostrado que otras formas más comunes de radiación, tales como los campos electromagnéticos producidos por los cables eléctricos y la radiación de radiofrecuencia producida por celulares y microondas, tengan relación con los tumores cerebrales. 

  • Antecedentes familiares de tumores cerebrales. Una pequeña cantidad de tumores cerebrales se presentan en personas con antecedentes familiares de tumores cerebrales o con antecedentes familiares de síndromes genéticos que aumentan el riesgo de padecer tumores cerebrales.

Tumores de la médula espinal

Un tumor espinal es un bulto que crece dentro del canal medular o dentro de los huesos de la columna vertebral. Puede ser canceroso o no canceroso.

Los tumores que afectan los huesos de la espina dorsal (las vértebras) son conocidos como «tumores vertebrales».

Los tumores que aparecen dentro de la médula espinal son conocidos como «tumores de la médula espinal». Existen dos tipos principales de tumores que pueden afectar la médula espinal: 

Los tumores intramedulares aparecen en las células que se encuentran dentro de la médula espinal, como astrocitomas o ependimomas.

Los tumores extramedulares se manifiestan dentro de la red de células de sostén que rodean la médula espinal. Aunque no aparezcan dentro de la médula espinal, estos tipos de tumores pueden afectar su función al hacer que se comprima y causar otros problemas. Algunos ejemplos de tumores extramedulares que pueden afectar la médula espinal son schwannomas, meningiomas y neurofibromas.

Los tumores de otras partes del cuerpo pueden esparcirse (hacer metástasis) a las vértebras, a la red de apoyo alrededor de la médula espinal o, en casos poco frecuentes, a la médula espinal en sí misma.

Los tumores o crecimientos de cualquier tipo en la médula espinal pueden producir dolor, problemas neurológicos y, en ocasiones, parálisis. Ya sea canceroso o no, un tumor en la médula espinal puede poner en riesgo la vida y provocar una discapacidad permanente.

El tratamiento para un tumor en la médula espinal puede comprender cirugía, radioterapia, quimioterapia u otros medicamentos.

Cuadro clínico

Dependiendo de la ubicación y del tipo de tumor medular, se pueden desarrollar diferentes signos y síntomas, especialmente debido a que el tumor crece y afecta la médula espinal, los nervios que la rodean o los vasos sanguíneos. Algunos de los signos y síntomas de tumores que afectan la médula espinal son:

Dolor de espalda, que a veces se extiende a otras partes del cuerpo.
Pérdida de sensibilidad, especialmente en los brazos o las piernas.
Dificultad para caminar que, en ocasiones, provoca caídas.
Menor sensibilidad al dolor, calor y frío.
Deterioro de la función intestinal o de la vejiga.Debilidad muscular que puede ocurrir en diferentes grados y en diferentes partes del cuerpo, dependiendo de qué nervios o qué parte de la médula espinal está comprometida.
El dolor de espalda es un síntoma temprano frecuente de los tumores medulares cancerosos y no cancerosos. El dolor también se puede extender más allá de la espalda hacia las caderas, las piernas, los pies o los brazos, y puede agravarse con el tiempo a pesar del tratamiento.

Los tumores espinales avanzan a diferentes ritmos. En general, los tumores espinales cancerosos crecen más rápido, mientras que los no cancerosos tienden a desarrollarse muy lentamente.

Cuándo consultar al médico

Existen muchas causas del dolor de espalda y en la mayoría de los casos no es provocado por un tumor medular. Pero debido a que el diagnóstico y tratamiento tempranos son importantes para los tumores medulares, consulta al médico por el dolor de espalda si:

Es persistente y progresivo.
No está relacionado con la actividad.
Empeora por la noche..
Tienes antecedentes de cáncer y has comenzado a manifestar dolor en la espalda. 

Busca atención médica inmediata si presentas:
Debilidad o entumecimiento muscular gradual en las piernas o brazos.
Cambios en el funcionamiento de la vejiga o intestinos. 
Los tumores de la médula espinal se clasifican de acuerdo con su ubicación en la columna vertebral.

La médula espinal es una columna extensa de fibras nerviosas que transportan mensajes desde y hasta el cerebro. Alrededor de toda la médula espinal se encuentran tres membranas protectoras conocidas como meninges. La capa externa dura es la duramadre, la capa intermedia es la aracnoides y la capa interna es la piamadre.

Los tumores de la médula espinal pueden clasificarse en intradurales o extradurales dependiendo de dónde se manifiestan en relación con estas membranas protectoras de la médula espinal.

Los tumores intradurales se manifiestan dentro de la duramadre y se dividen, a su vez, en dos categorías:

Tumores extramedulares

Estos tumores se manifiestan fuera de la médula espinal, como en la duramadre que la rodea (meningiomas) o en las raíces nerviosas que se extienden desde la médula espinal (schwannomas y neurofibromas). Estos tumores no son cancerosos en la mayoría de los casos.

Tumores intramedulares

Estos tumores aparecen en las células de sostén que se encuentran dentro de la médula espinal. La mayoría son astrocitomas o ependimomas. En casos poco frecuentes, los tumores intramedulares de otras partes del cuerpo pueden esparcirse a través del torrente sanguíneo a la médula espinal. 

Complicaciones

Los tumores medulares, tanto cancerosos como no cancerosos, pueden comprimir la médula espinal y los nervios, lo cual causa pérdida de movimiento o de sensibilidad en el nivel del tumor o debajo de este y, en ocasiones, cambios en el funcionamiento de los intestinos y la vejiga. La lesión a los nervios puede ser permanente.

Sin embargo, si el tumor medular se detecta de forma temprana y se trata de manera intensiva, tal vez sea posible prevenir una mayor pérdida de la función y, con una rehabilitación intensiva, recuperar la función nerviosa. Según su ubicación, un tumor puede comprimir la médula espinal y poner en riesgo la vida.

Diagnóstico

Imágenes por resonancia magnética (RM) de la médula espinal

La resonancia magnética usa un imán potente y ondas radioeléctricas para producir imágenes de la espina dorsal. La resonancia magnética muestra con precisión la médula espinal y los nervios, y produce mejores imágenes de los tumores óseos que la tomografía computarizada (TC). Durante la prueba, es posible que se te inyecte en una vena de la mano o del antebrazo un agente de contraste que ayuda a destacar algunos tejidos y estructuras.

Algunas personas pueden sentir claustrofobia dentro del equipo de resonancia magnética o encontrar molesto el fuerte ruido sordo que produce. Sin embargo, se colocan generalmente tapones para los oídos para que no se escuche todo el ruido, y algunos tomógrafos están equipados con televisores o auriculares. Si estás muy ansioso, puedes pedir que te apliquen un sedante suave para calmarte. En ciertas situaciones, puede ser necesario aplicar una anestesia general.

Tomografía computarizada (TC)

Este estudio utiliza un haz de radiación fino para producir imágenes detalladas de la columna vertebral. En algunos casos, puede combinarse con un tinte de contraste inyectado para que resulte más fácil ver los cambios anormales en el canal medular o la médula espinal.

Biopsia. La única manera de determinar la naturaleza precisa de un tumor vertebral o medular consiste en examinar una pequeña muestra de tejido (biopsia) bajo un microscopio. Los resultados de la biopsia ayudan a determinar las opciones de tratamiento.

Tratamiento

Idealmente, el propósito del tratamiento del tumor espinal es eliminar el tumor por completo, pero esto se puede complicar por el riesgo de un daño permanente a la médula espinal y a los nervios cercanos. Los médicos también deben tener en cuenta tu edad y tu salud en general. Para determinar un plan de tratamiento también se debe considerar el tipo de tumor y si surge de las estructuras de la espina dorsal o del canal medular o si se ha extendido a la espina dorsal desde alguna otra parte del cuerpo.

Cirugía

Por lo general, este es el tratamiento de elección para los tumores que se pueden extraer con un riesgo aceptable de daño por lesión en la médula espinal o los nervios.

Las técnicas y los instrumentos más modernos permiten que los neurocirujanos puedan alcanzar tumores en zonas que antes se consideraban inaccesibles. Los microscopios de alta potencia que se utilizan en la microcirugía facilitan aún más la distinción entre un tumor y un tejido sano.

Los médicos también pueden controlar el funcionamiento de la médula espinal y otros nervios importantes durante la cirugía para reducir al mínimo el riesgo de que sufran lesiones.

Desafortunadamente, aun con los últimos avances tecnológicos en el campo de la cirugía, no todos los tumores se pueden extraer por completo. Si el tumor no se puede extraer por completo, después de la cirugía se debe realizar radioterapia, quimioterapia o ambas.

La recuperación de una cirugía espinal puede tardar semanas o más, dependiendo del procedimiento. Puedes sufrir una pérdida temporal de sensibilidad u otras complicaciones, como sangrado o daño al tejido nervioso. 

Radioterapia

Se puede utilizar para eliminar los restos de tumores luego de una cirugía, para tratar tumores inoperables o para tratar aquellos tumores donde la cirugía es demasiado riesgosa. También puede ser la terapia de primera línea para los tumores metastásicos (aquellos que se desplazan desde otros cánceres del cuerpo a la región de la espina dorsal). La radiación también puede usarse para aliviar el dolor o cuando la cirugía implica un riesgo demasiado grande.

Existen medicamentos que pueden ayudar a aliviar algunos de los efectos secundarios de la radiación, como náuseas y vómitos.

Radiocirugía estereotáctica

Este método de administración de la radiación permite aplicar una alta dosis de radiación de forma precisa. En la radiocirugía estereotáctica, los médicos usan computadoras para concentrar los haces de radiación en los tumores con gran precisión y desde diversos ángulos.

Quimioterapia

La quimioterapia es un tratamiento convencional para muchos tipos de cáncer que consiste en usar medicamentos para destruir las células cancerosas o impedir su crecimiento. El médico puede determinar si la quimioterapia podría ser beneficiosa para ti, ya sea sola o combinada con radioterapia.

Algunos de los efectos secundarios son fatiga, náuseas, vómitos, aumento del riesgo de contraer infecciones y pérdida del cabello.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Saber que tienes un tumor medular puede ser abrumador. Pero hay algunas medidas que puedes tomar para encarar la situación después del diagnóstico. Considera intentar lo siguiente:

Averigua todo lo que puedas sobre tu tumor espinal específico. Anota las preguntas que tengas y llévalas a las consultas. A medida que el médico responda tus preguntas, toma notas o pídele a un amigo o familiar que vaya contigo para que lo haga.

Cuanto más se informen tú y tu familia sobre tu atención y cuanto más comprendan acerca de ella, más confianza tendrán a la hora tomar decisiones sobre el tratamiento.

Qué puedes hacer

Anota los síntomas que has experimentado y por cuánto tiempo los has tenido.

Detalla tu información médica más importante, como todas las enfermedades que tienes y los nombres de los medicamentos de venta libre o con receta que estés tomando.

Señala cualquier antecedente de tumores cerebrales o espinales que haya en tu familia, en especial si corresponde a un familiar de primer grado, como uno de tus padres o hermanos.

Pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe. En ocasiones, puede ser difícil recordar toda la información que se te proporciona durante una consulta. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que hayas pasado por alto u olvidado.

Escribe preguntas para hacerle al médico.

Algunas preguntas que le puedes hacer al médico en la consulta inicial:

 ¿Cuál puede ser la causa de mis síntomas?
¿Existe alguna otra causa posible?
¿Qué tipo de pruebas necesito hacerme? ¿Estas pruebas requieren alguna preparación especial?
¿Cuáles son las próximas medidas que recomienda para determinar mi diagnóstico y tratamiento?
¿Debería consultar a un especialista?

Algunas preguntas para hacerle al oncólogo o neurólogo:

¿Tengo un tumor medular?
¿Qué tipo de tumor tengo?
¿Cómo crecerá el tumor con el tiempo?
¿Cuáles podrían ser las consecuencias?
¿Cuáles son los objetivos de mi tratamiento?
¿Soy candidato para una cirugía? ¿Cuáles son los riesgos?
¿Soy candidato para recibir radiación? ¿Cuáles son los riesgos?
¿Puede servir la quimioterapia?
¿Qué enfoque de tratamiento me recomiendas?
Si el primer tratamiento no da resultado, ¿qué probaremos después?
¿Cuál es el pronóstico a largo plazo de mi enfermedad?
¿Necesito una segunda opinión?

Además de las preguntas que preparaste para hacerle al médico, no dudes en hacer cualquier otra pregunta que surja durante la consulta.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas. Pensar en las respuestas con antelación puede ayudarte a aprovechar al máximo la consulta. El médico que te atienda por un posible tumor medular puede preguntar lo siguiente:

¿Qué síntomas tienes?
¿Cuándo notaste por primera vez estos síntomas?
¿Los síntomas han empeorado con el tiempo?
Si sientes dolor, ¿dónde parece comenzar?
¿El dolor se extiende hacia otras partes del cuerpo?
¿Has participado en alguna actividad que pueda explicar el dolor, como nuevos ejercicios o actividades de jardinería durante un período prolongado?
¿Has sentido debilidad o entumecimiento en las piernas?
¿Has tenido alguna dificultad para caminar?
¿Has tenido algún problema relacionado con el funcionamiento de la vejiga o los intestinos?
¿Te han diagnosticado alguna otra enfermedad?
¿Actualmente tomas algún medicamento de venta libre o con receta?
¿Tienes antecedentes familiares de tumores medulares cancerosos o no cancerosos?

Tumores vertebrales

Un tumor espinal es un bulto que crece dentro del canal medular o dentro de los huesos de la columna vertebral. Puede ser canceroso o no canceroso.

Los tumores que afectan los huesos o las vértebras de la espina dorsal se llaman tumores vertebrales.

Los tumores espinales que comienzan dentro de la misma médula espinal se denominan tumores de la médula espinal.

Los tumores que afectan las vértebras por lo general se extienden (metastatizan) desde algún cáncer en otra parte del cuerpo. Pero hay algunos tipos de tumores que comienzan dentro de los huesos de la columna vertebral, como el cordoma, condrosarcoma, osteosarcoma y sarcoma de Ewing.

Un tumor vertebral o un bulto de cualquier tipo pueden afectar el sistema nervioso y perjudicar la función neurológica presionando la médula espinal o las raíces nerviosas cercanas. Dado que estos tumores crecen dentro del hueso, también pueden provocar dolor, fracturas vertebrales o inestabilidad espinal.

Ya sea canceroso o no, un tumor vertebral puede poner en riesgo la vida y provocar discapacidad permanente. 

El tratamiento de un tumor vertebral puede constar de cirugía, radioterapia, quimioterapia u otros medicamentos.

Cuadro clínico

Dependiendo de la ubicación y del tipo de tumor vertebral, se pueden desarrollar diferentes signos y síntomas, especialmente debido a que el tumor crece y afecta la médula espinal, las raíces nerviosas, los vasos sanguíneos o los huesos de la columna. Algunos signos y síntomas del tumor vertebral pueden ser:

Dolor en el sitio del tumor debido a su crecimiento
Dolor de espalda, que a menudo se irradia a otras partes del cuerpo
Pérdida de sensibilidad o debilidad muscular, especialmente en los brazos o las piernas
Dificultad para caminar que, en ocasiones, provoca caídas
Menor sensibilidad al dolor, calor y frío
Deterioro de la función intestinal o de la vejiga
Parálisis que puede ocurrir en diferentes grados y en diferentes partes del cuerpo, dependiendo de qué nervios están comprimidos
Los tumores espinales avanzan a diferentes ritmos. En general, los tumores espinales cancerosos crecen más rápido, mientras que los no cancerosos tienden a desarrollarse muy lentamente.

Cuándo consultar al médico

Hay muchas otras causas del dolor de espalda, a pesar de que este es un síntoma frecuente en tumores medulares y vertebrales. La mayoría de los dolores de espalda no son provocados por un tumor. Pero debido a la importancia del diagnóstico temprano y el tratamiento de los tumores espinales, consulta con tu médico por el dolor de espalda en los siguientes casos:

Es persistente y progresivo
No está relacionado con la actividad
Empeora por la noche
Tienes antecedentes de cáncer y has comenzado a manifestar dolor en la espalda
Tienes otros síntomas generales de cáncer, como náuseas, vómitos o mareos

Busca atención médica inmediata si presentas:

Debilidad o entumecimiento muscular gradual en las piernas o brazos
Cambios en el funcionamiento de la vejiga o intestinos

La mayoría de los tumores vertebrales son provocados por otros tumores cancerosos que se han diseminado desde algún otro lugar del cuerpo. Cualquier tipo de cáncer puede desplazarse hacia la columna, pero los cánceres de los órganos cercanos, como las mamas, el pulmón y la próstata, tienen más probabilidades que otros de diseminarse hacia la columna vertebral, así como los cánceres de hueso, como el mieloma múltiple.

Los tumores vertebrales también son muy frecuentes en personas que tienen antecedentes previos de cáncer. 

Complicaciones

Los tumores medulares, tanto cancerosos como no cancerosos, pueden comprimir los nervios raquídeos, lo cual causa pérdida de movimiento o de sensibilidad por debajo del nivel del tumor y, en ocasiones, cambios en el funcionamiento de los intestinos y la vejiga. La lesión a los nervios puede ser permanente.

Un tumor vertebral también puede dañar la columna y causar inestabilidad, lo que aumenta el riesgo de fractura repentina o colapso de columna que podría dañar la médula espinal.

Sin embargo, si se detecta de forma temprana y se trata de manera intensiva, tal vez sea posible recuperar la función nerviosa. Según su ubicación, un tumor que afecta la médula espinal puede poner en riesgo la vida.

Trastornos neuro-oftalmológicos

  • Nistagmus

Traumatismo cráneo-encefálico

  • Fractura de cráneo
  • Hematoma epidural
  • Hematoma subdural
  • Hemorragia intra-parenquimatosa
  • Hemorragia por contusión cerebral

Accidente Cerebro-Vascular

Un accidente cerebrovascular ocurre cuando se interrumpe o se reduce gravemente el suministro de sangre al cerebro, lo cual hace que el tejido cerebral no reciba oxígeno y nutrientes. En cuestión de minutos, las células cerebrales empiezan a morir.

Un accidente cerebrovascular es una emergencia médica. Es fundamental que se realice un tratamiento inmediato. La acción temprana puede reducir al mínimo el daño cerebral y la posibilidad de complicaciones.

La buena noticia es que los accidentes cerebrovasculares pueden tratarse y prevenirse, y que una cantidad considerablemente inferior de estadounidenses muere a causa de ellos hoy en día con respecto a 15 años atrás. 

Cuadro clínico

Observa estos signos y síntomas si crees que tú u otra persona pueden estar padeciendo un accidente cerebrovascular. Ten en cuenta cuándo comienzan tus signos o síntomas, dado que su duración puede afectar las decisiones del tratamiento:

Problemas para hablar y comprender. Puedes tener confusión. Puedes arrastrar las palabras o tener dificultad para comprender el habla.

Parálisis o entumecimiento de la cara, los brazos o las piernas. Puedes padecer entumecimiento repentino, debilidad o parálisis en la cara, los brazos o las piernas, especialmente en un lado del cuerpo. Trata de levantar los brazos por encima de la cabeza al mismo tiempo. Si un brazo empieza a caer, es posible que estés padeciendo un accidente cerebrovascular. Asimismo, un lado de la boca puede caerse cuando tratas de sonreír.

Dificultades para ver con uno o ambos ojos. Es posible que de repente tengas la visión borrosa o ennegrecida en uno o ambos ojos, o que veas doble.

Dolor de cabeza. Un dolor de cabeza intenso y repentino, que puede estar acompañado de vómitos, mareos o estado alterado de conciencia, puede indicar que estás padeciendo un accidente cerebrovascular.

Problemas para caminar. Puedes tropezar o tener mareos repentinos, pérdida del equilibrio o pérdida de coordinación.

Busca atención médica inmediata si observas algún signo o síntoma de accidente cerebrovascular, incluso si parecen fluctuar o desaparecer.

Piensa «RÁPIDO» y haz lo siguiente:

Cara. Pide a la persona que sonría. ¿Un lado de la cara se cae?
Brazos. Pide a la persona que levante ambos brazos. ¿Uno de los brazos se baja? O bien, ¿la persona no puede levantar uno de los brazos?
Habla. Pide a la persona que repita una frase simple. ¿Arrastra las palabras o habla de manera extraña?
Tiempo. Si observas cualquiera de estos signos, llama al 911 de inmediato.
Llama al 911 o al número local de emergencias de inmediato. No esperes a que los síntomas desaparezcan. Cada minuto cuenta. Cuanto más tiempo se demore en tratar el accidente cerebrovascular, mayores serán las posibilidades de daño cerebral y discapacidad.

Si sospechas que la persona con la que te encuentras está padeciendo un accidente cerebrovascular, vigílala cuidadosamente mientras esperas la atención de emergencia.

Un accidente cerebrovascular ocurre cuando se interrumpe o se reduce el suministro de sangre al cerebro. Esto priva al cerebro de oxígeno y nutrientes, lo cual puede causar la muerte de las células cerebrales. 

Un accidente cerebrovascular puede provocarse por una arteria bloqueada (accidente cerebrovascular isquémico) o por la pérdida de sangre o la rotura de un vaso sanguíneo (accidente cerebrovascular hemorrágico). Algunas personas pueden padecer solo una interrupción temporal del flujo sanguíneo al cerebro (accidente isquémico transitorio).

Factores de riesgo

Muchos factores pueden aumentar el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. Algunos factores también pueden aumentar las probabilidades de padecer un ataque cardíaco. Los factores de riesgo del accidente cerebrovascular que pueden tratarse son: 

Factores de riesgo relacionados con el estilo de vida

Sobrepeso u obesidad
Inactividad física
Episodios de consumo muy elevado de alcohol
Consumo de drogas ilegales, como cocaína y metanfetaminas
Factores de riesgo médicos
Presión arterial alta: el riesgo de accidente cerebrovascular comienza a aumentar cuando los valores de la presión arterial son mayores de 120/80 milímetros de mercurio (mm Hg). Tu médico te ayudará a determinar el valor objetivo de la presión arterial según tu edad, si tienes diabetes y otros factores.
Tabaquismo o tabaquismo pasivo.
Colesterol alto.
Diabetes.
Apnea obstructiva del sueño: trastorno del sueño en el cual el nivel de oxígeno disminuye de forma intermitente durante la noche.
Enfermedades cardiovasculares, como insuficiencia cardíaca, defectos cardíacos, infección cardíaca o ritmo cardíaco anormal.

Otros factores asociados a un riesgo más elevado de accidente cerebrovascular son:
Antecedentes personales o familiares de accidente cerebrovascular, ataque cardíaco o accidente isquémico transitorio.
Ser mayor de 55 años.
Raza: los afroamericanos tienen mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular que las personas de otras razas.
Sexo: los hombres tienen mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular que las mujeres. Por lo general, las mujeres sufren un accidente cerebrovascular a mayor edad, y tienen menos probabilidades de sobrevivir a un accidente cerebrovascular que los hombres. Asimismo, pueden tener cierto riesgo debido al uso de píldoras anticonceptivas o terapias hormonales que contienen estrógeno, así como a causa del embarazo y el parto.

Complicaciones

Un accidente cerebrovascular puede, en ocasiones, producir discapacidades temporales o permanentes, dependiendo de la cantidad de tiempo que el cerebro no reciba flujo sanguíneo y de qué parte se haya visto afectada. Las complicaciones pueden ser las siguientes:

Parálisis o pérdida del movimiento muscular. Es posible que ocurra parálisis de un lado del cuerpo o que se pierda el control de ciertos músculos, como los de un lado de la cara o de un brazo. La fisioterapia puede ayudar a retomar las actividades obstaculizadas por la parálisis, como caminar, comer o vestirse.

Dificultad para hablar o tragar. Un accidente cerebrovascular puede hacer que tengas menos control de la forma en que se mueven los músculos de la boca y la garganta, lo cual puede hacer difícil que hables con claridad (disartria), tragues o comas (disfagia). Es posible que también tengas dificultad con el lenguaje (afasia), incluso para hablar o comprender lo que alguien dice, lee o escribe. Puede ser útil una terapia con un patólogo del habla y el lenguaje.

Pérdida de memoria o dificultades de razonamiento. Muchas personas que han tenido accidentes cerebrovasculares presentan pérdida de memoria. Otras tienen dificultades para pensar, hacer valoraciones, razonar y comprender conceptos.

Problemas emocionales. Las personas que han tenido accidentes cerebrovasculares pueden tener dificultad para controlar sus emociones, o bien pueden manifestar depresión.

Dolor. Las personas que han tenido accidentes cerebrovasculares pueden sufrir dolor, entumecimiento u otras sensaciones extrañas en partes del cuerpo que se vieron afectadas por el accidente cerebrovascular. Por ejemplo, si un accidente cerebrovascular hace que se pierda la sensibilidad en el brazo izquierdo, es posible que el paciente empiece a sentir una sensación de hormigueo incómoda en ese brazo.

Las personas también pueden ser sensibles a cambios de temperatura, especialmente frío extremo, después de un accidente cerebrovascular. Se sabe que esta complicación es un dolor central o síndrome de dolor central causado por el accidente cerebrovascular. Este trastorno generalmente se manifiesta varias semanas después de un accidente cerebrovascular y puede mejorar con el paso del tiempo. Sin embargo, debido a que el dolor está causado por un problema en el cerebro, en lugar de una lesión física, existen pocos tratamientos.

Cambios de comportamiento y capacidad de cuidado personal. Es posible que las personas que han tenido accidentes cerebrovasculares se vuelvan más introvertidas y antisociales o más impulsivas. Puede que necesiten ayuda para el aseo personal y las tareas cotidianas.

Al igual que con cualquier lesión cerebral, el éxito del tratamiento para estas complicaciones varía entre personas.

Prevención

Informarte sobre los factores de riesgo para accidentes cerebrovasculares, seguir las recomendaciones del médico y adoptar un estilo de vida saludable son las mejores medidas que puedes tomar para prevenirlos. Si has tenido un accidente cerebrovascular o un accidente isquémico transitorio, estas medidas pueden ayudarte a evitar sufrir otro accidente cerebrovascular. La atención médica de seguimiento que recibes en el hospital y con posterioridad también puede cumplir una función. 

Muchas estrategias de prevención de accidentes cerebrovasculares son las mismas que las de prevención de enfermedades cardíacas. En general, las recomendaciones para un estilo de vida saludable son las siguientes:

Controlar la presión arterial alta (hipertensión). Una de las cosas más importantes que puedes hacer para reducir el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares es mantener la presión arterial bajo control. Si has tenido un accidente cerebrovascular, reducir la presión arterial puede ayudarte a prevenir un accidente isquémico transitorio o un accidente cerebrovascular posterior.

Hacer ejercicio, controlar el estrés, mantener un peso saludable y limitar la cantidad de sodio y alcohol que consumes y bebes son todas maneras de mantener la presión arterial alta bajo control. Además de recomendar cambios en el estilo de vida, el médico puede recetar medicamentos para tratar la presión arterial alta.

Reducir la cantidad de colesterol y grasas saturadas de tu dieta. Consumir menos colesterol y grasas (especialmente grasas saturadas y grasas trans) puede reducir los depósitos de grasa (placas) en las arterias. Si no puedes controlar el colesterol solo por medio de cambios en la dieta, el médico puede recetarte una medicación para reducir el colesterol.

Dejar de fumar tabaco. Fumar eleva el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares para fumadores y fumadores pasivos. Dejar de fumar tabaco reduce el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares.

Controlar la diabetes. Puedes controlar la diabetes con dieta, ejercicio, control de peso y medicamentos.

Mantener un peso saludable. Tener sobrepeso se suma a otros factores de riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares, como presión arterial alta, enfermedades cardiovasculares y diabetes. Perder al menos 10 libras (4,5 kilos) de peso puede reducir la presión arterial y mejorar los niveles de colesterol.

Llevar una dieta rica en frutas y vegetales. Una dieta con cinco o más porciones diarias de frutas o vegetales puede reducir el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares. Puede ser útil seguir la dieta mediterránea, que pone énfasis en el aceite de oliva, las frutas, los frutos secos, los vegetales y los cereales integrales.

Hacer ejercicio en forma regular. Los ejercicios aeróbicos o cardiovasculares reducen el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares de muchas maneras. El ejercicio puede reducir la presión arterial, aumentar el nivel de colesterol de lipoproteínas de alta densidad, y mejorar la salud general de los vasos sanguíneos y el corazón. También ayuda a perder peso, controlar la diabetes y reducir el estrés. Haz gradualmente hasta 30 minutos de actividad (como caminar, trotar, nadar o andar en bicicleta) la mayoría de los días de la semana (si es que no puedes todos).

Beber alcohol con moderación, o no hacerlo. El alcohol puede ser tanto un factor de riesgo como una medida de protección para los accidentes cerebrovasculares. El consumo excesivo de alcohol aumenta el riesgo de tener presión arterial alta, accidentes cerebrovasculares isquémicos y accidentes cerebrovasculares hemorrágicos. Sin embargo, beber una cantidad entre pequeña y moderada de alcohol, como una bebida por día, puede ayudar a prevenir accidentes cerebrovasculares isquémicos y disminuir la tendencia a la coagulación de la sangre. El alcohol también puede interactuar con otros medicamentos que tomes. Habla con el médico sobre lo que es adecuado para ti.

Tratar la apnea obstructiva del sueño, si la tienes. El médico podrá recomendar una evaluación nocturna de oxígeno para verificar si tienes apnea obstructiva del sueño. Si se detecta la presencia de apnea obstructiva del sueño, esta se puede tratar administrando oxígeno por las noches o usando un pequeño dispositivo en la boca.

Evitar las drogas ilegales. Algunas drogas, como la cocaína y las metanfetaminas, son factores de riesgo establecidos para un accidente isquémico transitorio o un accidente cerebrovascular. La cocaína reduce el flujo sanguíneo y puede provocar el estrechamiento de las arterias.

Medicamentos preventivos

Tu médico puede recurrir a varias pruebas para determinar el riesgo que corres de padecer un accidente cerebrovascular, tales como:

Tejido cerebral dañado por accidente cerebrovascular
Tomografía computarizada de tejido cerebral dañado por accidente cerebrovascular
Angiografía cerebral
Angiografía cerebral
Exploración física. El médico te preguntará a ti o a un familiar qué síntomas has estado teniendo, cuándo comenzaron y qué estabas haciendo cuando comenzaron. El médico luego evaluará si estos síntomas aún están presentes. 

El programa de rehabilitación puede comenzar antes de que dejes el hospital. Puede continuar en una unidad de rehabilitación del mismo hospital, otra unidad de rehabilitación o centro especializado de enfermería, una unidad ambulatoria o tu casa.

La recuperación del accidente cerebrovascular de cada persona es diferente. Según la enfermedad, el equipo de tratamiento puede comprender lo siguiente: 

Sesión de terapia del lenguaje
Médico capacitado en trastornos cerebrales (neurólogo)
Médico de rehabilitación (fisiatra)
Enfermera
Dietista
Fisioterapeuta
Terapeuta ocupacional
Terapeuta recreativo
Logopeda
Asistente social
Encargado del caso
Psicólogo o psiquiatra
Capellán
Resultados del tratamiento

Primeros auxilios en el EVC 

Un accidente cerebrovascular ocurre cuando hay sangrado en tu cerebro o cuando se bloquea el flujo normal de sangre hacia tu cerebro. Unos minutos después de la falta de nutrientes esenciales, las neuronas empiezan a morir — un proceso que puede continuar en las próximas horas.

Busca ayuda médica de inmediato. Un accidente cerebrovascular es una emergencia real. Entre más rápido sea proporcionado el tratamiento, más probabilidades habrá de que se minimice el daño. Cada momento cuenta.

En caso de un posible accidente cerebrovascular, usa el método FAST para ayudarte a recordar las señales de advertencia. 

Cara (Face). ¿La cara se inclina hacia un lado mientras tratas de sonreír?

Brazos (Arms). ¿Un brazo está más abajo que el otro cuando tratas de levantar ambos?

Habla (Speech). ¿Puedes pronunciar una oración sencilla? ¿Tienes dificultad para hablar o hablas extraño?

Tiempo (Time). Durante un accidente cerebrovascular cada minuto cuenta. Si observas cualquiera de estas señales, llama de inmediato al 911 o a tu número local de emergencias.

Otros signos y síntomas de accidente cerebrovascular incluyen:

Debilidad o entumecimiento en un lado del cuerpo, incluso cualquiera de las pierna
Oscurecimiento o pérdida de la vista o vista borrosa, en particular en un ojo
Dolor de cabeza intenso — repentino — sin causa aparente
Mareos inexplicables, inestabilidad o una caída repentina, en especial si viene acompañada de cualquiera de los otros signos y síntomas

Los factores de riesgo para un accidente cerebrovascular incluyen tener presión arterial alta, haber tenido un accidente cerebrovascular previamente, tabaquismo, tener diabetes y tener una enfermedad del corazón. El riesgo de que tengas un accidente cerebrovascular aumenta con la edad.